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Cumbre G-7

Los besos de Meloni, la camiseta de Alemania en el Mundial... las anécdotas de la cumbre del G-7

La cumbre del G7 vive este martes su jornada más intensa en los Alpes franceses, con Ucrania y Oriente Medio como principales focos de debate. Los líderes buscan avances concretos en dos de los conflictos más delicados del panorama internacional.

Los representantes de las 7 potencias más importantes del mundo ya están en el balneario de Evian, en medio de los Alpes franceses, para celebrar la cumbre del G-7. Allí también están líderes europeos y Zelenski, como invitado. El presidente de Ucrania ha tenido que llegar en coche desde Ginebra a esa localidad de Francia. Un micrófono abierto ha captado cómo se lo contaba a su homólogo suizo. "Creo que el presidente Trump se llevó todos los helicópteros", comentó Zelenski.

La vista está puesta en dos grandes desafíos geopolíticos: la guerra en Ucrania y la estabilidad en Oriente Medio. El presidente francés ha dejado claro desde el inicio que su objetivo es que el encuentro concluya con resultados tangibles y compromisos concretos. La primera sesión del día está dedicada a Ucrania y contará con la participación del presidente ucraniano, quien se suma a las conversaciones en un nuevo intento por impulsar una salida negociada al conflicto, que ya supera los cuatro años de duración.

La gran sorpresa de las últimas horas ha llegado de la mano del presidente estadounidense, Donald Trump, que antes de viajar a Europa aseguró haber mantenido conversaciones telefónicas tanto con el presidente ruso como con Zelenski. Según Trump, ambos dirigentes estarían "abiertos a hacer algo para llegar a un acuerdo", unas declaraciones que han generado expectación, pero también cautela entre los aliados occidentales, que esperan comprobar si existe una base real para las negociaciones o si se trata, una vez más, de una estrategia de presión política del mandatario estadounidense.

El otro gran eje de la jornada será Oriente Medio. A las reuniones se incorporan representantes de Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Catar, en una sesión orientada a explorar fórmulas para garantizar la estabilidad regional a largo plazo. Los países del G7 aseguran estar movilizando todos los recursos diplomáticos disponibles para facilitar un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear iraní. En este sentido, la Unión Europea ha manifestado su disposición a estudiar un levantamiento progresivo de las sanciones contra Teherán, siempre que existan garantías verificables sobre el carácter pacífico de sus actividades nucleares.

Además, los líderes podrían avanzar en nuevos compromisos de seguridad o incluso concretar fechas para una eventual misión militar respaldada por varios países europeos, una posibilidad que, de momento, permanece sobre la mesa.

Este encuentro supone también una importante prueba política para el presidente francés, Emmanuel Macron, anfitrión de una cita marcada por la presencia de Trump. Macron ha insistido en que su relación con el mandatario estadounidense se basa en el "pragmatismo" y ha asegurado que no guarda rencor pese a las tensiones y desencuentros del pasado. El Elíseo, no obstante, admite que está preparado para cualquier giro inesperado en una cumbre donde la diplomacia y la imprevisibilidad vuelven a darse la mano.

Las anécdotas del G7

En muchas ocasiones estas citas internacionales están llenas de anécdotas. En la jornada de este martes, entre los protagonistas han estado los besos de Meloni, que ha repartido con una sonrisa para todos. Para todos, salvo Macron, con quien el saludo ha sido más frío.

También se ha visto a Trump aislado mientras el resto charlaba en un pequeño corro. Un reflejo de la tensión con algunos líderes europeos. El canciller alemán, Mertz, ha intentado romper el hielo regalándole una camiseta de la selección de Alemania con su número de presidente. Un guiño a su mandato y a sus raíces alemanas.

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