PARA PONER FIN A UN ATAQUE

Australia estudia presentar una reforma para que la Policía pueda abatir a los terroristas con menos restricciones

El proyecto, presentado por la primera ministra de Nueva Gales del Sur, permitirá a los agentes utilizar la fuerza letal si el jefe de la Policía considera que un incidente está "relacionado con el terrorismo".

La primera ministra de Nueva Gales del Sur, Gladys Berejiklian, ha informado de que su Gobierno ha presentado un proyecto de ley con el que los agentes de Policía tendrán menos restricciones para poder abatir a sospechosos de terrorismo, sin tener que esperar a que representen "una amenaza inminente", como impone la legislación vigente.

De acuerdo con el proyecto legislativo, que previsiblemente será aprobado por el Parlamento de Nueva Gales del Sur, los policías podrán utilizar inmediatamente la fuerza letal si el jefe de la Policía de Nueva Gales del Sur considera que un incidente está "relacionado con el terrorismo", según ha contado Berejiklian.

Actualmente, los agentes tienen que esperar para actuar hasta que el sospechoso es considerado una amenaza inminente. El cambio se produce tras una serie de ataques perpetrados por "lobos solitarios" de inspiración islamista, que han puesto en cuestión la estrategia tradicional de la Policía de "aguantar y negociar".

Las autoridades han asegurado que la legislación vigente redujo su capacidad para poner fin al ataque de 2014 en la cafetería Lindt de Sideny, donde tres personas perdieron la vida, entre ellas el atacante.

El jefe de la Policía estatal, Mick Fuller, ha señalado que se necesita un cambio para mejorar lo que considera una "zona gris". "Cuando te encuentras en una situación como la de Lindt y tienes a un francotirador a 300 metros mirando por la mira, actualmente ellos mismos son los que tienen que determinar si tienen la capacidad legal para utilizar la fuerza letal", ha asegurado Fuller. "Si no se sabe, es comprensible que un agente dude", ha añadido.

En el ataque de la cafetería Lindt, el más violento perpetrado por Daesh en Australia, las autoridades esperaron más de 16 horas antes de actuar, cuando el atacante ya había matado a uno de los rehenes. La Policía abatió al atacante, pero un segundo rehén murió por los fragmentos de una bala disparada por las autoridades.

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