Incendios
Así es como China ha conseguido reducir sus incendios un 72% en tan solo dos décadas
El gigante asiático ha pasado de 14.000 incendios anuales a tan solo 226.
China ha logrado reducir de forma drástica los incendios forestales en las últimas décadas. Mientras que en los años ochenta se registraban alrededor de 14.000 fuegos al año, en 2021 la cifra descendió hasta 616 y en 2024 se situó en solo 226, el dato más bajo desde que existen registros, según el Ministerio de Gestión de Emergencias. Los incendios forestales no agrícolas disminuyeron un 72,23 % entre 2003 y 2023 y, durante el XIV Plan Quinquenal (2021-2025), la reducción alcanzó el 80 % respecto al periodo anterior. Además, la superficie media calcinada se ha reducido un 92,5 % desde 1988, un año después del devastador incendio del Dragón Negro, de acuerdo con datos oficiales recopilados por la International Association of Wildland Fire.
A pesar de que China sufre cada verano fenómenos extremos como sequías, tifones o inundaciones, agravados por el cambio climático, los grandes incendios forestales son cada vez menos frecuentes. El país alberga la mayor extensión de bosque subtropical del planeta, fruto de décadas de intensos programas de reforestación, especialmente en las regiones del sureste y el suroeste.
Las condiciones climáticas convierten al gigante asiático en uno de los territorios con mayor riesgo potencial de incendios. Así lo sostiene el estudio 'Acelerando la caída de incendios en China en el siglo XXI', elaborado por investigadores de la Academia China de Ciencias y la Universidad Estatal de Mississippi. El trabajo concluye que el fuerte descenso de los fuegos está directamente relacionado con la implantación de políticas de prevención y gestión forestal cada vez más estrictas.
Menos incendios pese al aumento del riesgo
Otro estudio publicado este año, titulado 'La gobernanza eficaz reduce la frecuencia de los incendios bajo el cambio climático', destaca una aparente contradicción: mientras el riesgo climático aumenta, el número de incendios continúa descendiendo. Los investigadores explican que se ha producido un "desacoplamiento estructural" entre las condiciones meteorológicas favorables para que se produzcan incendios y la cantidad real de fuegos registrados.
Para demostrarlo, compararon áreas situadas a ambos lados de las fronteras de China con Mongolia, Nepal, Pakistán, Corea del Norte, Rusia, Myanmar y Vietnam. Aunque las características ecológicas son prácticamente idénticas, la densidad de incendios en territorio chino es únicamente una sexta parte de la registrada en los países vecinos. Según el estudio, las reformas legislativas aprobadas en 2006 y 2018 permitieron reforzar la prevención mediante sistemas de teledetección, índices de riesgo, vigilancia aérea y el uso de drones.
La inversión pública también ha sido determinante. Un artículo publicado en la revista Nature señala que el presupuesto destinado a prevención y extinción de incendios se multiplicó por quince entre 1993 y 2017. El actual Plan Quinquenal contempla una inversión de 3.070 millones de yuanes, cerca de 370 millones de euros, destinada a ampliar las plantillas de guardabosques, desplegar sistemas de vigilancia mediante satélites, drones y avionetas, e instalar sensores terrestres para detectar cualquier foco en sus primeras fases. Gracias a ello, más del 95 % de los incendios son extinguidos antes de que transcurran 24 horas y la superficie media afectada ha pasado de 59 a apenas cinco hectáreas.
Drones y perros robot para proteger los bosques
La tecnología desempeña un papel cada vez más importante en la estrategia china contra los incendios forestales. La combinación de robótica, inteligencia artificial y drones ha permitido desarrollar nuevos sistemas de vigilancia capaces de detectar rápidamente cualquier foco.
Uno de los ejemplos más llamativos se encuentra en Chongqing, donde las autoridades han incorporado perros robot que patrullan de forma autónoma las rutas forestales. Cuando detectan una posible anomalía, envían una alerta para que drones de reconocimiento verifiquen la situación y, si es necesario, otros aparatos equipados con depósitos de agua intervengan antes de que las llamas se propaguen.
El marco legal también ha reforzado la prevención. La legislación forestal responsabiliza directamente a los gobiernos locales de evitar los incendios, y su gestión es evaluada cada año por las autoridades centrales. Algunas provincias han implantado además un sistema de "gestión en cuadrículas", que divide el territorio en pequeñas zonas asignadas a responsables concretos, facilitando la vigilancia y la rendición de cuentas.
Precisamente esa responsabilidad política es considerada por numerosos analistas como uno de los factores clave del modelo chino. Los cargos públicos responden directamente por los fallos en materia de prevención, lo que incentiva una vigilancia constante y el cumplimiento estricto de las medidas destinadas a reducir el riesgo de incendios forestales.
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