'¿Lo Hablamos?'
Esta nueva edición del debate '¿Lo Hablamos?' pone voz a la responsabilidad invisible de miles de personas cuidadoras que, como Paula Lorbés, pertenecen a la 'generación sándwich'.
El debate digital '¿Lo Hablamos?' ha puesto el foco en una realidad cada vez más presente: la llamada generación sándwich, personas, mayoritariamente mujeres, que cuidan simultáneamente de hijas o hijos pequeños y de sus familiares mayores. Un equilibrio emocional y logístico que, según las protagonistas del encuentro, se sostiene dedicándole tiempo.
Paula Lorbés, que cuida de su madre e hijos al mismo tiempo y es abogada de profesión, describe su día a día como "ir como un pollo sin cabeza": se levanta antes que todos, se acuesta después y trata de estirar el tiempo robándole horas al sueño. "Llegas a todo, pero bastante regular", admitió, reflejando la sensación constante de no cumplir del todo en ninguno de los frentes.
La doctora Alicia López de Ocáriz, presidenta del Observatorio Cinfa de los Cuidados, contextualizó el fenómeno: la edad media de estas personas es de 49 años y un 64,2% de las personas cuidadoras principales son mujeres. La mayoría cuida a su padre o madre, quienes habitualmente son mayores de 81 años. "Te sientes un poco aplastada entre dos generaciones que te necesitan", resumió Paula, quien reconoce que esta presión ha cambiado incluso la relación con su madre: "Siempre hemos sido dos mujeres fuertes. Ahora la veo más blandita y eso nos ha unido".
Alicia subrayó que las emociones de quienes cuidan son tan complejas como contradictorias: seis de cada diez personas afirman sentir a la vez satisfacción, tranquilidad, cansancio y preocupación por si lo están haciendo bien. Muchas desarrollan paciencia, empatía y fortaleza emocional, aunque también sufren consecuencias físicas como insomnio, dolores o agotamiento.
El reparto de tareas dentro de la familia tampoco en todos los casos es equitativo. Un 85% de las personas encuestadas en la investigación de Cinfa comparte los cuidados con hermanos, pareja u otros familiares, pero esto genera tensiones. Paula confiesa que, pese a contar con apoyo, pedir ayuda puede frustrar: "A veces me da rabia, porque me gustaría hacerlo yo".
El debate concluye con una idea compartida: la conciliación y el reparto justo de cuidados son clave. Como apuntó Alicia, "no podemos esperar que las personas cuidadoras sostengan solas el tejido social". Porque cuidar de otras personas, y dejar que nos cuiden, debería formar parte del valor que la sociedad reconoce, respeta y protege.