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Vivas asegura que alertó a Moncloa tres días antes de la avalancha en Ceuta
El presidente ceutí afirma que llamó a Moncloa el 27 de julio, pidió declarar el estado de alarma al día siguiente y recibió una respuesta negativa apenas 24 horas antes de la llegada masiva de migrantes.
Un mes después de la entrada masiva de migrantes en Ceuta, el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, ha hecho balance de la crisis y ha reconstruido los días previos al 30 de julio, cuando asegura que trasladó al Gobierno central su preocupación por el fuerte incremento de las llegadas y pidió adoptar medidas extraordinarias antes de que se produjera la avalancha.
"En una semana habían llegado 1.500 personas a nado y habíamos pasado de 180 menores a 800. Dijimos 'aquí pasa algo'... Ya lo habíamos vivido y quisimos adelantarnos", ha explicado Vivas en una entrevista con 'El Español'.
Según el relato del presidente ceutí, las señales de alarma comenzaron a acumularse durante la semana previa. El rápido crecimiento del número de menores acogidos y la llegada por mar de unas 1.500 personas llevaron al Gobierno de Ceuta a considerar que la situación podía desembocar en una crisis de mayores dimensiones.
Vivas asegura que el lunes 27 de julio llamó a Moncloa para trasladar esa preocupación. Allí habló con el jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Diego Rubio, quien, según su versión, le pidió tranquilidad y le comunicó que contactaría con los distintos ministerios.
Un día después, el martes 28, el presidente ceutí abordó la situación con responsables de Protección Civil y decidió solicitar al Gobierno la declaración del estado de alarma desde la perspectiva de Protección Civil.
"El lunes 27 llamé a Moncloa y me dijeron que estuviera tranquilo, el martes pedí al Gobierno el Estado de Alarma, el miércoles me dijeron que no había fundamento, el jueves llegó la avalancha", resume Vivas.
"No había fundamento jurídico"
El presidente de Ceuta sostiene que intentó contactar con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, pero le comunicaron que no podía atenderle porque se encontraba ocupado con la situación provocada por los incendios forestales.
Desde Interior, según su relato, se comprometieron a estudiar si existía cobertura jurídica para declarar el estado de alarma y a responder en un plazo de 24 horas.
La contestación llegó el miércoles por la tarde. Vivas asegura que un portavoz del Gobierno le comunicó que "no había fundamento jurídico" para adoptar esa medida y que el mando único de las operaciones quedaría en manos del delegado del Gobierno en Ceuta. A la mañana siguiente, el jueves 30 de julio, se produjo la entrada masiva.
Ante la magnitud de lo ocurrido, Vivas suspendió el pleno de la Asamblea y reunió a la Junta de Portavoces. La Ciudad acordó entonces solicitar la activación de la Ley de Seguridad Nacional, el despliegue del Ejército y el cierre de la frontera. El Gobierno terminó declarando semanas después la situación de interés para la Seguridad Nacional y estableciendo un mando único para coordinar la respuesta.
Su primera conversación con Sánchez, el 30 de julio
Vivas asegura que no habló directamente con Pedro Sánchez hasta el mismo día de la avalancha. "La primera conversación con Sánchez fue el 30, el 31 vino y ya no he vuelto a hablar con él de forma directa", ha señalado.
Según su relato, cuando el presidente del Gobierno le llamó el día 30 ya habían entrado decenas de miles de personas. Sánchez le trasladó entonces que la situación se solucionaría y Vivas le pidió que viajara a Ceuta debido a la gravedad de lo que estaba ocurriendo.
El jefe del Ejecutivo se desplazó a la ciudad autónoma al día siguiente acompañado por Grande-Marlaska. Desde entonces, Vivas asegura que no ha mantenido nuevas conversaciones directas con Sánchez, aunque ambos han coincidido posteriormente en reuniones formales del Consejo de Seguridad Nacional y del comité de seguimiento del mando único.
Un mes después, Vivas cuestiona la rapidez de la respuesta
El presidente ceutí considera que uno de los principales problemas de la gestión de la crisis fue no conceder suficiente importancia a las señales de los días anteriores al 30 de julio.
También cuestiona el tiempo transcurrido hasta la adopción de algunas de las medidas reclamadas por Ceuta, como la activación de los mecanismos de Seguridad Nacional o el establecimiento de una coordinación reforzada.
Un mes después, la situación continúa lejos de la normalidad. Vivas estima que todavía permanecen unas 10.000 personas en Ceuta, aunque reconoce que se trata de un cálculo basado en la información que recibe de vecinos y organizaciones sociales y no de un recuento oficial. El Gobierno central ha ofrecido cifras inferiores.