'Operación Kitchen'
El exministro del Interior rechaza cualquier vínculo con el espionaje a Bárcenas y asegura que nunca recibió instrucciones del PP sobre el extesorero
Día intenso en lo que a la información judicial se refiere. Hoy han declarado tanto el ex ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz como Francisco Martínez por el caso 'Kitchen'. Durante una hora y tras la declaración del que fuera su número dos Francisco Martínez, el ministro del Interior del primer Gobierno de Mariano Rajoy ha comparecido como acusado en el juicio del caso Kitchen, en el que la Audiencia Nacional enjuicia una presunta operación parapolicial para espiar entre 2013 y 2015 al extesorero del PP Luis Bárcenas y sustraerle información que pudiera resultar incriminatoria para el PP.
Durante su declaración, el ex ministro ha respondido solo a preguntas de su abogado asegurando que no supo nada de aquella operación hasta que la vio en prensa y que hasta ese momento no había oído hablar "de nadie, ni por arriba, ni por debajo, ni por la derecha ni por la izquierda.
También el exministro del Interior ha negado tajantemente haber ordenado una operación contra el extesorero Luis Bárcenas, una cuestión operativa que excedía sus funciones a la cabeza del Ministerio y vinculó las informaciones que estaban apareciendo sobre el extesorero a la investigación sobre la operación Gürtel, que ya estaba en marcha, entendiendo que esa derivación "podría ser una cosa normal".
Fernández Díaz aseguró ante el tribunal que desde el Partido Popular "nadie" le trasladó preocupación alguna sobre el extesorero, condenado por la financiación irregular de la formación.
El exministro respondió únicamente a las preguntas de su defensa y convirtió su comparecencia en una cadena de negativas sobre todos los hechos que le atribuye la acusación.
También negó conocer la captación del chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, como presunto confidente policial dentro de la operación. "En absoluto", respondió al ser preguntado sobre si autorizó seguimientos a Bárcenas o a su familia.
Además, rechazó haber ordenado el acceso al taller de Rosalía Iglesias, esposa del extesorero, y negó que desde Interior se realizara un control especial sobre Bárcenas mientras permanecía en prisión.
El exministro insistió en que el titular de Interior "en absoluto se ocupaba de cuestiones operativas" y se desvinculó también del exdirector adjunto operativo de la Policía, Eugenio Pino, otro de los acusados en la causa.
Fernández Díaz sostuvo que nunca habló con él sobre Kitchen y negó haber autorizado pagos con fondos reservados para financiar la supuesta operación parapolicial.
La investigación sostiene que esa estructura habría sido utilizada para obstaculizar las pesquisas del caso Gürtel y recuperar documentos comprometedores para el Partido Popular.
Uno de los momentos centrales de la declaración llegó cuando su abogado le mostró varios mensajes telefónicos incluidos en el sumario y que, según la investigación, apuntarían a su conocimiento de la operación.
Fernández Díaz negó reconocerlos. Entre ellos figura un mensaje enviado presuntamente al ex secretario de Estado Francisco Martínez en julio de 2013 sobre el chófer de Bárcenas: "Chófer B. Sergio Ríos Esgueva. Ahora hace esa función con su mujer".
El exministro aseguró que "difícilmente" pudo enviar ese texto porque, según dijo, entonces no conocía a Sergio Ríos.
En la jornada comienzó a declarar el exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. Fiscalía Anticorrupción pide 15 años de prisión y 33 de inhabilitación para Fernández Díaz por presuntos delitos de encubrimiento, malversación y contra la intimidad. Para Martínez, el Ministerio Fiscal también pide la misma pena de cárcel. Anticorrupción cree que la supuesta operación estaba "dirigida a obtener tanto información como pruebas materiales que pudieran resultar incriminatorias para el Partido Popular y sus máximos dirigentes".
Se presupone que el objetivo era hacerse con los archivos que "pudieran encontrarse en poder de Bárcenas, quien había ocupado el cargo de tesorero del partido y se encontraba formalmente investigado en dicha causa". "Y todo ello con la finalidad de evitar que todo ese material eventualmente incriminatorio para el Partido Popular y sus dirigentes que pudieran resultar investigados fuera formalmente aportado al procedimiento judicial".
Anticorrupción señala que el 'modus operandi' era el siguiente: Sergio Ríos, en aquel momento chófer de Bárcenas fue captado como confidente por el comisario jubilado José Manuel Villarejo y le reportaba toda la información y documentación sobre el extesorero a él y al exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Enrique García Castaño, así como al comisario Andrés Gómez Gordo.
La información llegaba entonces al director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional Eugenio Pino y a Martínez, que informaban de todo ello a "Fernández Díaz como responsable máximo del Ministerio del Interior".
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