Pactos sin aclarar

Sube el temor al bloqueo tras el único debate de las elecciones generales 2019

Los líderes políticos no han conseguido despejar las dudas que hay sobre si tras las elecciones generales del 10-N se conseguirá, por fin, formar gobierno y desbloquear la situación política. Al contrario, se ha incrementado la sensación de que será difícil formar gobierno.

Tras el debate electoral entre los principales candidatos a la presidencia del Gobierno, los partidos políticos siguen enrocados en sus posiciones sin que se atisbe ninguna posibilidad de superar el bloqueo político o encontrar una vía para afrontar la crisis en Cataluña. Con calificativos bastante críticos se ha definido el único debate entre los líderes de esta campaña electoral, sobre el que casi todos coinciden en que no se vislumbraron alternativas o posibles pactos para lograr una mayoría de gobierno.

El líder del PP, Pablo Casado, no ha querido pronunciarse en torno a quién ganó el debate, pero sí tiene claro que lo perdió Sánchez "por su silencio e inseguridad", al no responder a sus preguntas ni explicar lo que quiere para España. Con su silencio "atronador", ha dicho Casado desde Santander, ha constatado que quiere "volver a pactar" con ERC y JxCAT y contar con la abstención de Bildu para gobernar, algo que le "incapacita" para seguir al frente del Ejecutivo.

También ha dirigido sus críticas al candidato socialista la portavoz parlamentaria de Unidas Podemos, Irene Montero, quien ha asegurado que hasta los votantes del PSOE "de toda la vida" saben después del debate que lo consecuente con ser de izquierdas es hacer que la formación morada esté fuerte el 10 de noviembre. A juicio de Montero, se vio "con claridad" que Sánchez ha tomado la decisión de buscar la alianza con la derecha y así se lo pidió "explícitamente" al líder del PP, Pablo Casado. El primer bloque de discusión, centrado en la cohesión de España, mostró la enorme distancia que separa a los candidatos a la hora de plantear posibles salidas a la crisis en Cataluña.

Repetición de mensajes... ¿y de falta de mayorías?

En este ámbito, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha sido el único que se salvó de las críticas del Gobierno catalán, cuya portavoz, Meritxell Budó, ha acusado a los otros cuatro candidatos de "catalanofobia y un desconocimiento absoluto de Cataluña". Budó ha sido especialmente crítica con las promesas de Sánchez de recuperar el delito de referéndum ilegal o de traer a España al expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

Pero para el candidato socialista y presidente del Gobierno lo más destacado del debate ha sido que mostró "una ultraderecha envalentonada" y "una derecha achantada". En un mitin en Valladolid, Sánchez ha lamentado que ni Casado ni el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, alzaran la voz contra los anuncios del dirigente de Vox Santiago Abascal para derogar el aborto o la ley contra la violencia machista. "Callan porque hacen todo lo contrario a lo que hace el PP en Europa o los centristas en Francia, en Holanda y otras partes de Europa, que es combatir a la ultraderecha como se tiene que combatir: aislándola, condenando su franquismo, su machismo, su xenofobia y su racismo, condenando todo aquello que representan valores contrarios a la democracia", ha argumentado Sánchez.

Abascal se ha quedado "muy satisfecho" con el resultado del debate porque ha tenido la oportunidad de dirigir directamente su mensaje a los ciudadanos "sin manipulaciones o distorsiones". En una entrevista en EsRadio, el líder de Vox ha dicho que ahora los españoles les conocen mejor, "sin asustar a nadie" y evitando ser vistos como un "coco" que pueda atemorizar a algunos votantes.

Aunque no estuvo presente, por representar a una formación sin representación parlamentaria, el dirigente de Más País Íñigo Errejón ha lanzado un aviso en el sentido de que, si el próximo domingo se repiten los apoyos a PSOE y Podemos, "nos llevarán a terceras elecciones". Tras incidir en que el bloqueo tiene que terminar, el ex número dos de Podemos ha dicho que pondrá todos los escaños que consiga a disposición de la formación de un gobierno progresista.

También como testigo el más contundente ha sido el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, quien ha considerado que el debate fue una película con guión "soporífero", los "mismos" actores y argumentos, "muchos de ellos ya muy vistos y quemados", y "una repetición vista tantas veces que inducía al sueño".

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