OPERACIÓN PÚNICA
La operación Púnica deja tras de sí siete imputados en prisión, y más de 20 en libertad bajo fianza o con cargos. Pero no son los únicos, todavía tienen que pasar ante el juez otras 20 personas investigadas por esta organización, que presuntamente cobraba comisiones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas.
Según las investigaciones, el ex consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados y un amigo de la infancia, el empresario David Marjaliza, tenían diseñado un complejo sistema de blanqueo de dinero.
Y es que en el auto del juez Velasco, que instruye el caso, ya se dice que Granados utilizaba su influencia política para beneficiar a sus amigos con adjudicaciones públicas.
El dinero que obtenía iba a parar a varias cuentas en Suiza, desde donde se movía a distintos paraísos fiscales, desde Costa Rica hasta Singapur. En éste último era donde terminaba su largo viaje y regresanba a España. Se calcula que hace siete años, Granados y Marjaliza lograron traerse unos cuatro millones de euros, que blanquearon y se repartieron comprando y vendiendo obras de arte.
La Guardia Civil calcula que entre ambos llegaron a amasar una fortuna de hasta 33 millones de euros, aunque queda por saber que cantidad le correspondería a cada uno.
Éste es sólo uno de los casos dentro de la operación Púnica, aunque la Organización Central de Operaciones (OCU) de la Guardia Civil está analizando todo y no descarta que se produzcan nuevos registros y detenciones de empresarios y políticos.
Por último, la colaboración ciudadana está siendo muy importante en este caso, ya que los investigadores están recibiendo multitud de llamadas que pueden arrojar luz a las investigaciones.
Ante el juez Calama, el expresidente del Ejecutivo declaró que las joyas tasadas en 1,3 millones de euros fueron un regalo del rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdulaziz.