Comparecencia
El presidente del Gobierno avisa que Irán lleva "40 años preparándose para una guerra como esta" y que cuenta con "más soldados regulares que Francia, Italia y Alemania juntos".
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comenzado su comparecencia recordado la guerra de Irak. "Olvidar es el mismo paso para cometer el error", aseguraba que "aquel 15 de febrero de 2003 más de 3 millones de españoles salieron a manifestarse con un mensaje claro 'no a la guerra'".
"Yo fui uno de ellos", y señala que el expresidente del Gobierno, José María Aznar lo hizo "para contentar a un presidente de Estados Unidos" y meter a España en el "mayor desastre geopolítico del mundo" solo porque "quería que Bush le invitara a un puro".
Por ello, Sánchez ha querido trasladar a los españoles que "España no va a ser cómplice ni de agresiones ilegales ni de mentiras disfrazadas de libertad, no esta vez, no mientras yo sea presidente del Gobierno".
Pero volviendo a la guerra de Irak, explica "Y ahora la historia se repite, no como farsa, sino como tragedia". Cuenta que a Aznar le reemplaza Feijoo y Abascal, y a Bush lo hace Trump. Y que en lugar de Irak "tenemos a Irán, un país con un peso sobre la economía global cinco veces mayor".
Explica que la fuerza militar iraní cuenta con "más soldados regulares que Francia, Italia y Alemania juntos". Se trata de un país que lleva "40 años preparándose para una guerra como esta".
"No estamos ante el mismo escenario que la guerra de Irak sino mucho peor" porque Teherán tiene "tecnologías muy avanzadas capaces de destruir aviones en pleno vuelo, controlar el estrecho de Ormuz pese a la presencia de flota americana y lanzar misiles balísticos a 4000 kilómetros de distancia".
El presidente echa la vista atrás recordando el 22 de junio de 2025 cuando EE.UU. bombardeó complejos militares de Irán, según ellos, el régimen de los ayatolás estaba, y cito textualmente, muy cerca de enriquecer el suficiente uranio como para construir ojivas nucleares".
También sobre "la propuesta que la Administración de EE.UU. tuvo en sus manos". Casi un mes antes del los bombardeos a Irán, "según las informaciones de medios internacionales y nacionales acreditados se decía que había delegaciones de Estados Unidos e Irán que estaban negociando".
Durante semanas, los medios informaban de reuniones en Omán y Ginebra, que finalmente "parece, según esas informaciones, que Irán terminó abriéndose a firmar un nuevo acuerdo nuclear". Pero Estados Unidos "rechazó esta propuesta sin dar explicaciones y exactamente dos días después, el 28 de febrero, comenzó a bombardear Teherán junto al gobierno del primer ministro Netanyahu sin avisar a sus aliados, sin amparo legal y sin un objetivo definido".
Recuerda el rechazo de España a Estados Unidos de usar las bases de Rota y Morón, así como "todos los planes de vuelos que contaban acciones relacionadas con la operación en Irán, incluidos los aviones de reportaje": "No ha sido fácil, pero lo hemos hecho porque somos un país soberano que no quiere participar en guerras ilegales", entre otros motivos.
Al igual que enviando ayuda humanitaria a países afectados como Líbano, o reforzando la defensa en Chipre, "con el envío de nuestra fragata más avanzada al Mediterráneo Oriental". Además, del plan anticrisis de 80 medidas que moviliza 5.000.000 de euros para paliar los efectos de la guerra en Irán, "el mayor escudo social del conjunto de la Unión Europea", porque "no elegimos las crisis, pero sí cómo resolver y afrontarlas, y lo hacemos con más protección, no con menos".
Por un lado puede que "la presión diplomática y financiera surta efecto y precipite un cese a las hostilidades". Al mismo tiempo que señala la posibilidad de "que la escalada continúe, que el estrecho de Ormuz siga cerrado, que haya un despliegue de tropas, como hemos visto en el día de hoy, y enfrentamientos sobre el terreno", y con ello "que se prolongue un día, meses o años".
Entonces, si esto ocurre, cree que "la pesadilla de Irak" puede repetirse con mayores "consecuencias económicas, el drama humanitario, la crisis de seguridad" que sufrirá "el mundo, Europa y España" se repita
El jefe del Ejecutivo reivindica que seguirán "el único camino", "el de la ley y la paz" y "vamos a exigir que esta guerra pare porque no es justo que los españoles y europeos tengan que pagar la factura de esta guerra ilegal".
A su juicio "ser aliado de otro país es decirle la verdad, aunque sea incómoda" por ello hay que "ser coherente y consistente en la defensa del orden internacional y del derecho internacional": "No podemos condenar la invasión de Ucrania, exigir que se respete la integridad territorial de Groenlandia y callar cuando esta integridad territorial es atropellada en Gaza o en el Líbano".
Destaca que "España es una referencia internacional en defensa de la paz y del derecho internacional, y en un mundo incierto y carente de empatía": "Tengo que decirles que es un orgullo ser español".
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