ASEGURA QUE SÓLO SABE "BLANQUEAR' PAREDES"

Maite Zaldívar desvincula a Julián Muñoz de posesión de fondos en Suiza

Maite Zaldívar ha sido interrogada por segundo día en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Málaga. Ha desvinculado a su ex marido, Julián Muñoz, de la posesión de fondos en Suiza y ha asegurado que ella, lo único que sabe, es "blanquear paredes".

Maite Zaldívar, la exesposa del que fuera alcalde de Marbella Julián Muñoz, procesada junto a éste y la tonadillera Isabel Pantoja por blanqueo de capitales, ha asegurado hoy al tribunal que la juzga que de blanquear dinero no conoce nada y que lo único que sabe es "blanquear paredes".

Zaldívar ha sido interrogada hoy por segundo día en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Málaga y ha contestado a las preguntas de las defensas, aunque el abogado de Isabel Pantoja no ha querido hacerle ninguna.

La exesposa de Julián Muñoz ha asegurado que nunca cometió blanqueo de capitales, que desconoce incluso lo que significa un paraíso fiscal, y que siempre estuvo convencida de la licitud del dinero que llevaba su marido, "al igual que hoy", ha apostillado.

Zaldívar, que antes del juicio había culpado a su exmarido de su imputación y la de su hermano, ha incidido hoy en que en ese momento "quería arrancarle el alma", debido a que "él -ha referido- me la había arrancado a mí" al romper su relación sentimental cuando inició otra con la tonadillera. "Sólo quería jorobarlo", ha admitido la acusada, debido a que llevaba muchos meses viendo la vida que llevaba en la televisión con Isabel Pantoja.

"Todo el mundo se puede separar" ha admitido la exmujer, pero "no se puede romper una vida así", ha argumentado Zaldívar, quien ha reconocido que se volvió loca.

La procesada ha exculpado en todo momento a Julián Muñoz, incluso lo ha desvinculado de una cuenta creada en Suiza, y en varios momentos de su declaración se ha mostrado emocionada mientras hablaba de su relación con el exalcalde, del que ha afirmado: "Mi marido era mi vida, mis ojos, mis manos y mi respiración".

Zaldívar ha reconocido que los 300.000 euros que se llevó de casa eran de Muñoz, pero ha indicado que se trataba de su futuro, y que por ello una amiga le recomendó quedar con un empleado de banca que conocía para invertirlo.

Debido a ello, Zaldívar y su hermano, también acusado de blanquear dinero, se citaron con el también procesado Fernando Salinas, un trabajador de banca, y ambos se quedaron encargados de gestionar todo el dinero. Ha argumentado que ella nunca ha entendido de negocios y que, por ello, puso todo el dinero en manos de su hermano y Fernando de Salinas.

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