JUEZ INSTRUCTOR DEL CASO NÓOS
José Castro, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma, es un veterano de la carrera judicial con fama de inexorable y discreto. Se estrenó en tramas de corrupción política con el "caso Calviá" pero la notoriedad le llegó en 2010 al tomar las riendas del "caso Palma Arena".
José Castro ha entrado en la historia judicial española. El magistrado cordobés, de 67 años, sienta en el banquillo a un miembro de la Casa Real. Sobre su mesa, la instrucción más delicada de su trayectoria como juez, la del caso Nóos. Son ya 37 años de carrera judicial, en la que ingresó sin opositar, a través del cuarto turno, por la vía del concurso de méritos.
Dejó atrás destinos como Dos Hermanas, Arrecife o Sabadell para recalar en 1985 en Baleares, comunidad ajena entonces a la corrupción en la que imaginó que habría tiempo para las aficiones, motos, bicicleta y fútbol.
Pero se acumularon los escándalos políticos y en 23 años como titular del juzgado de instrucción número 3 de Palma Castro, a golpe de autos y sentencias de alcance, fue consolidando su perfil de juez implacable. Salió del anonimato con el caso Calviá al condenar por cohecho a dos miembros del PP.
La notoriedad le llegó con el caso Palma Arena, al imponer a Jaume Matas una de las fianzas más elevadas de la historia, 3 millones de euros. Escasa si se compara con los 8 millones que ha dictado para Urdangarín y para su exsocio Torres en el caso Nóos. Para unos valeroso, para otros temerario, el magistrado deja ahora patente su máxima de que ante la Justicia no hay distinciones.
Estas han sido las palabras del líder del Partido Popular tras la disolución de las Cortes y el anuncio de Sánchez, que ha convocado elecciones generales anticipadas para el próximo 29 de noviembre. Una comparecencia en la que el líder de la oposición no ha dejado de cargar contra el Gobierno.