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Las vacaciones de otoño cogen cada vez más fuerza: "Te pueden salir por la mitad y huyes de las aglomeraciones"

Mientras la mayoría regresa a la rutina con el fin de septiembre, hay un grupo cada vez mayor de personas que empieza sus vacaciones. Son los viajeros de temporada baja.

Terminado septiembre, con el buen tiempo apurando sus últimos coletazos y la rutina diaria abriéndose paso casi sin pedir permiso, llega su momento. Son los afortunados —y pacientes— que se preparan para hacer la maleta. Trabajar duro durante los meses de calor, y aguantar la envidia mientras los demás están en la playa tiene su recompensa. Para ellos, la verdadera temporada de descanso empieza ahora. Menos colas, precios hasta un 50 % más bajos y destinos sin aglomeraciones son las razones principales para retrasar las ansiadas vacaciones.

Raquel, viajera de otoño: "Todo son ventajas"

"Lo hago con mucho gusto porque todo son ventajas", nos cuenta Raquel, una de las muchas personas que han decidido dar la espalda al turismo estival para sumarse a la temporada baja. En su caso, viajar fuera del calendario habitual le permite exprimir al máximo su presupuesto y evitar las masificaciones desesperantes del verano. El pasado mes de enero estuvo en Vietnam y ya se encuentra planificando su próximo destino internacional. "Vivo en Galicia y aquí el verano se disfruta de maravilla. Para mí tiene mucho más sentido salir fuera cuando llegan el otoño y el invierno. Aquí en verano no hay que escapar", explica.

Eso sí, reconoce que su situación se lo facilita: "Me lo puedo permitir porque no tengo hijos y mi trabajo me da la flexibilidad necesaria para elegir fechas". Casos como el de Raquel son cada vez más habituales y este cambio de tendencia no es una percepción aislada; en el sector turístico lo constatan a diario.

Gracia Tenaglia, de la agencia Viajes Deza, en Pontevedra, confirma que cada vez reciben a más clientes interesados en viajar en meses teóricamente "tranquilos".

El perfil habitual responde a parejas o personas sin niños que no dependen de los festivos ni del calendario escolar, nos explica: "Hacer un viaje internacional en octubre, noviembre o durante los primeros meses del año, fuera de los puentes, puede salir por la mitad de precio que en pleno julio o agosto". El ahorro económico es importante, pero la diferencia en la experiencia de viaje lo es aún más.

Huir de las aglomeraciones es el principal motivo

Salimos a la calle a preguntar qué pensamos y qué preferimos. La opinión resulta unánime: la gran mayoría preferiría viajar fuera de los meses estivales, aunque las obligaciones laborales y familiares se imponen y no siempre se puede elegir. "Sin duda prefiero viajar fuera del verano, pero tengo dos hijas y no es viable coger vacaciones a mitad de curso; ahora bien, si fuera por mí, no lo dudaba". El rechazo a las aglomeraciones es un sentimiento compartido y casi podríamos decir que supera al económico en muchos casos.

Con todo, al final, lo importante es poder desconectar y disfrutar de unos días de descanso. Aunque suponga hacer un buen encaje de bolillos amor aunar todas las necesidades. Eso sí, si todavía nos queda lejos esa escapada, no desesperemos y disfrutemos también de la rutina. Seguro que dentro del estrés encontramos un momento para relajarnos, a veces sin salir de nuestra propia ciudad, aprendiendo a mirarla con ojos nuevos.