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¿Podemos usar la plaza de garaje como trastero? Esto es lo que dice la ley

La comunidad de propietarios puede establecer límites sobre lo que se almacena en estos espacios y también sobre el estacionamiento de determinados vehículos

Una plaza de garaje parece un espacio privado más de la vivienda, pero su uso no es completamente libre. Guardar una bicicleta, unas tablas de surf, las sillas de playa o incluso algún mueble puede convertirse en motivo de conflicto entre propietarios.

La Ley de Propiedad Horizontal no prohíbe expresamente almacenar enseres en una plaza de garaje, pero el uso previsto para este espacio es el estacionamiento de vehículos. José Manuel Aguilar, director territorial de INMHO Administradores de Fincas, señala tres principios que deben marcar los límites: “seguridad, responsabilidad y sentido común”.

“El uso que se le da a una plaza de garaje es el estacionamiento de vehículos”, explica Aguilar. A partir de ahí, la comunidad de propietarios puede establecer sus propias normas y adoptar acuerdos sobre la utilización de estos espacios, siempre dentro de esos principios.

Una reciente resolución judicial en Málaga ha puesto el asunto sobre la mesa. Una comunidad de propietarios prohibió utilizar las plazas de garaje para almacenar objetos después de que unos vecinos instalaran un baúl para guardar bicicletas eléctricas. La decisión de la comunidad había sido aprobada por unanimidad y la Justicia terminó avalándola.

El caso también plantea qué ocurre con los vehículos que no son coches. ¿Puede una comunidad impedir que un propietario aparque una bicicleta o una autocaravana en su plaza? Según Aguilar, sí puede establecer limitaciones, pero no por un simple capricho. Tiene que existir una causa justificada y la prohibición debe estar recogida en los estatutos de la comunidad o en un acuerdo de la Junta de Propietarios.

Los estatutos pueden limitar qué guardamos

Las dimensiones pueden ser uno de esos motivos, por ejemplo, cuando un vehículo pueda obstaculizar a otro propietario o impedir el correcto uso de las plazas.

En el caso de las bicicletas existe además otra particularidad. El propietario tiene derecho a utilizar su plaza, pero no es propietario del suelo ni de las paredes que la delimitan. Por eso, explica el administrador, las comunidades tienen que decidir si permiten este tipo de usos, especialmente cuando se pretende anclar una bicicleta a esos elementos.

El uso de los garajes como almacén tampoco es una situación excepcional. “Es un asunto recurrente en las comunidades de propietarios”, apunta Aguilar. Hay comunidades donde durante años se han guardado enseres personales, una costumbre que puede resultar difícil de cambiar con el tiempo.

En las promociones más recientes, sin embargo, este tipo de cuestiones suelen quedar más reguladas. Según el experto, los estatutos y las normas de régimen interno concretan actualmente con mayor detalle los usos permitidos en las plazas de garaje.