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Ingresos hospitalarios

El negocio de aparcar en el hospital: “Es abusivo para pacientes y familiares”

La mayoría de los hospitales públicos cuentan con aparcamientos de gestión privada con tarifas que alcanzan los 3 euros/hora.

Ponerse enfermo o visitar a un familiar en el hospital sale cada vez más caro. Los aparcamientos de los hospitales públicos se han convertido en un auténtico lujo, con tarifas que en muchos centros urbanos superan los 3 euros la hora, convirtiendo una jornada de pruebas médicas en una factura inasumible.

“Es un abuso”, se quejan muchos usuarios en el parking del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, donde cada minuto va sumando a la factura más de cinco céntimos. “He estado apenas dos horas para una consulta y, mira, 6’40”, nos enseña un paciente.

Hasta 100 euros si hay un ingreso de varios días

Cuando el ingreso es de varios días, la factura se dispara. “Llevamos una semana, viniendo todos los días y el precio se nos va, es carísimo”, explica el familiar de un enfermo. “Deberían, al menos, poner las dos primeras horas gratis para los que vienen al hospital”, propone otro.

Mientras la asistencia sanitaria, es universal y gratuita, el acceso físico a la mayoría de los centros está privatizado. “Esto es un maltrato a las familias y los pacientes que tienen que pagar tarifas desproporcionadas por el uso del parking y que son propias de los centros comerciales, de los más caros”, lamenta Ruben Sánchez, de FACUA-Consumidores en Acción.

Regularizar la gestión privada

Desde la asociación proponen una regularización. “Lo que tienen que hacer las administraciones es regular que esos aparcamientos tengan precios bajos o, al menos, para familiares y pacientes. Se puede regular perfectamente, pero lo que se hace es conceder la explotación a empresas privadas que se están forrando, a costa de los problemas de salud de la gente”, denuncia.

Las empresas concesionarias que gestionan estos espacios justifican los precios en los costes de mantenimiento y la alta demanda de las zonas céntricas. Sin embargo, pacientes, usuarios y sanitarios denuncian que se hace negocio con una necesidad básica. Porque la salud no debería medirse a golpe de parquímetro.