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La meteorología dispara el precio del pimiento de Padrón: "Por ahora hay pocos"

En el arranque de temporada la típica bolsa de 400g alcanzó los 8 euros, dos euros más que el año pasado.

El pimiento de Padrón llegó este verano más caro que nunca. La causa no está en una mayor demanda, sino en la falta de producto: hay menos pimientos disponibles debido a una campaña marcada por el mal tiempo.

En el mercado de la Plaza de Abastos, los vendedores explican que el retraso de la producción ha sido clave. Pilar Gómez asegura que "estaban un poquito más caros" porque el invierno fue frío, la primavera llegó con muchas lluvias y las plantas tardaron más en arrancar. Después, las altas temperaturas del inicio del verano agravaron la situación, especialmente en los cultivos de invernadero.

"El pimiento se estresó", explican los productores. En algunos invernaderos se alcanzaron temperaturas cercanas a los 50 grados, unas condiciones que redujeron la producción y dejaron menos cantidad en el mercado. «Al haber menos producción, el precio sube. Nosotros también tenemos que pagar impuestos y los costes de producción este año están por las nubes», señalan desde la Plaza de Abastos compostelana.

La subida ya se nota en la compra diaria. Una bolsa de 400 gramos, que habitualmente costaba alrededor de seis euros, ha pasado a situarse en unos ocho. Aun así, los vendedores destacan que la calidad del producto sigue siendo excepcional y que, pese a la menor cantidad, el pimiento de esta campaña mantiene todo su sabor.

Los consumidores también perciben el incremento. Algunos compradores reconocen que "están caros", aunque destacan que siguen siendo un producto de gran calidad. Otros explican que los eligen por su textura y su sabor, e incluso por esa característica tan conocida de que "unos pican y otros no".

La meteorología no es el único factor que explica el aumento del precio. Los productores recuerdan que también han subido los costes de producción. La energía, los materiales y otros gastos han encarecido el cultivo, y ese incremento acaba repercutiendo en el precio final.

Lo sabe bien José Antonio Martínez, productor de Pimientos Evangelina, en Herbón, en el municipio coruñés de Padrón. Explica que las lluvias provocaron demasiada humedad y retrasaron la campaña, mientras que las temperaturas extremas afectaron al desarrollo de la planta. !El tiempo cambiante no ayuda a que la flor llegue a convertirse en fruto", señala.

La previsión, sin embargo, apunta a una posible estabilización de los precios. "La llegada de los pimientos cultivados al aire libre permitirá aumentar la producción", añade José Antonio, ya que hasta ahora gran parte del producto disponible procede de invernaderos afectados por el estrés térmico. De hecho, los consumidores ya han detectado variaciones en el mercado y esta semana el precio ha bajado en algunos puntos de venta unos 50 céntimos respecto a la anterior.

La hostelería también nota esta subida. José Manuel Rial, de la incombustible Pulpería Rial de Padrón, reconoce que los restaurantes han tenido que asumir "un poco" el incremento, pero lo entienden «porque el producto también requiere trabajo y después está la elaboración". Mantienen así su apuesta por un producto muy vinculado al verano gallego y con una demanda "incalculable". José Manuel explica que los preparan "sin rabo para evitar cierta acidez" y que así llegan a medio mundo.

El pimiento de Padrón afronta el arranque del verano con menos cantidad y un precio más elevado, pero el sector confía en que la llegada de nueva producción permita recuperar poco a poco la normalidad. Eso sí, que piquen o no seguirá siendo cuestión de suerte.

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