Vending
Las máquinas de vending se reinventan: langostinos a las puertas del parking
Varios aparcamientos subterráneos de Vigo colocan máquinas expendedoras con productos del mar congelados y de alimentación para mascotas. “Te saca de un apuro”, dicen los usuarios.
De entrada, no es algo especialmente extraño. Las máquinas de vending son cada vez más frecuentes y se han convertido en parte relativamente habitual del paisaje de cualquier ciudad. En los aparcamientos subterráneos, hace tiempo que las vemos ofreciendo refrescos, agua o el clásico snack rápido. Lo verdaderamente llamativo en esta ocasión no es el contenedor, sino el contenido: productos del mar congelados. Una especie de pescadería 24 horas a golpe de click.
La empresa Welgood ha sido la que ha dado el paso. Varios de sus parkings de la ciudad de Vigo cuentan ya con su propio córner de langostinos, podríamos decir. Máquinas de vending con producto del mar de primera calidad y, además, de empresas locales. Garantía de éxito.
Un córner de langostinos a la salida del parking
La mayoría de los que pasan se detienen, miran dos veces y no disimulan la extrañeza. Y no se trata solo de marisco congelado, hay más. Estos aparcamientos vigueses han incorporado también máquinas expendedoras de alimentación para mascotas. Comida, snacks, productos para perros y gatos a disposición del que pase, con la mayor de las comodidades.
El objetivo no es otro que darle una nueva utilidad a esos espacios de tránsito constante por los que circulan cientos de personas al día, convirtiéndolos en soluciones inmediatas ante cualquier apuro diario. “Son puntos en los que hay un gran flujo de gente y, de esta manera, podemos ofrecerles una nueva alternativa. Igual que les ofrecemos bicis u otras cosas, pues una más”, explica Patricia Díaz, directora comercial de Welgood. “Queremos romper ese mito de que en las máquinas de vending solo hay productos poco saludables o bebidas carbonatadas; también se pueden ofrecer productos de calidad”.
La propuesta, según detalla, está calando bien entre los usuarios: “Llevamos apenas una semana y estamos muy contentos. Habrá que ver cómo va evolucionando, pero de entrada la respuesta está siendo muy positiva”. Quienes se frenan sorprendidos ante este inesperado escaparate acaban esbozando una sonrisa. “Es algo que te puede sacar de un apuro”, señala una joven mientras observa el expositor. En la misma línea apunta otra señora: “A lo mejor el supermercado ya ha cerrado y esto te resuelve la cena en un momento”.
Tambien se ofrecen productos para mascotas de marcas de primera calidad
No es la primera vez que la necesidad reinventa el concepto del vending. Con el paso de los años ya hemos visto otras ideas ingeniosas: desde expendedoras de ramos de flores frescas hasta farmacias que colocan sus propias máquinas en la fachada para dispensar productos de parafarmacia fuera del horario comercial. En esta línea también está la singular propuesta, también en Vigo, del establecimiento El Bicho de Bouzas, especializado en artículos de pesca.
Josué Rodríguez recuerda que la idea nació de su propia experiencia como aficionado: “Me pasó un día que quería ir a pescar y no había nada abierto. No podía comprar cebo y dije: Pues igual es buena idea poner una máquina de vending para que ningún pescador se quede sin lo que necesita, sea la hora que sea”.
Desde entonces, el dispositivo le ha ayudado a expandir su negocio: “Es una forma de ampliar horarios y de poder competir con las grandes superficies. Aquí los precios son más competitivos y de esta manera podemos estar disponibles durante más tiempo”, concluye.
Ya lo ven: los productos de siempre pero con nuevas formas de llegar al consumidor. Porque de manera puntual, para un imprevisto; comer bien, regalar unas flores o salir de pesca, también puede ser cosa de una máquina de vending.