LA MAYORÍA DE EMPRESAS E INSTITUCIONES NO DESTRUYE SU INFORMACIÓN SENSIBLE
Listados de morosos o informes médicos de trabajadores, en el contenedor. Eso es algo ilegal. Las empresas deben destruir los documentos que contengan datos personales de sus empleados antes de tirarlos a la basura. Sin embargo, sólo una de cada cinco lo cumple. En los cubos de basura se encuentran demasiados datos privados.
Una bolsa de basura tirada en la calle puede esconder documentos personales o curriculums con nombres, direcciones y fotografías. Es información confidencial, pero en el contenedor. En España sólo una de cada cinco empresas destruye su documentación sensible; es la denuncia de una organización que promueve la destrucción segura de información. El resto de esos papeles termina, literalmente, en la calle.
A la vista de todos, facturas, extractos bancarios, listados de morosos o nóminas. Incluso se han encontrado datos sobre recién nacidos en la basura de los hospitales.
La ley de protección de datos obliga a destruir todos estos documentos pero el mandato ni siquiera se cumple en algunos edificios gubernamentales. Las multas por no hacerlo pueden alcanzar los 600.000 mil euros.
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