Crisis vivienda
Laura Pato, analista de viviendas imposibles: “No creo que lo que enseño tenga que ser aceptable”
Retrata con humor, en redes, los pisos más imposibles del mercado: viviendas sin luz, camas dentro de armarios y baños en el descansillo. Detrás de la broma, una pregunta cada vez más seria: ¿en qué momento dejamos de exigir una vivienda digna?
Una cama dentro de un armario. Una cocina con plato de ducha. Y, dentro del plato de ducha, el váter y el lavabo. Todo perfectamente integrado, como si el problema no fuera la falta de espacio sino nuestra imaginación.
Laura Pato los encuentra, los analiza y los convierte en contenido. Es arquitecta de formación y lleva varios años dando forma en redes a @le_petit_patito, una cuenta en la que mira los anuncios inmobiliarios con el ojo de una profesional y el sentido del humor de quien no se resigna a que aquello pueda considerarse normal.
En 2006 comenzó la carrera de Arquitectura, cuando ya se estaba gestando la burbuja inmobiliaria. Cuando terminó, recuerda, el acceso a una vivienda para la mayoría todavía no ocupaba el centro del debate. El escenario, asegura, ha cambiado por completo.
Su particular obsesión por los pisos imposibles surgió mientras buscaba vivienda en alquiler. Los precios ya eran elevados, pero hubo algo que le llamó todavía más la atención: “La poca calidad arquitectónica que tenían las viviendas”. Desde entonces, asegura, la combinación ha ido a peor: “Precios más altos y viviendas cada vez más difíciles de justificar”.
La dificultad, dice, ya no entiende de perfiles. Cuando empezó a buscar vivienda, el precio podía ser elevado, pero ahora la combinación de alquileres disparados y viviendas de baja calidad complica todavía más el acceso. “La situación es dramática para todos”, resume.
Entre sus hallazgos está el que bautizó como “piso Matrioska”, en Madrid: un espacio en el que el plato de ducha contiene también el váter y el lavabo. En A Coruña encontró otra solución imaginativa: una cama de 90 centímetros dentro de un armario, “como la de Doraemon”, sonríe.
El problema es que la broma es seria. Y ahí aparece una de las preguntas incómodas que nos lanza Laura: “¿En qué momento todo esto lo hemos empezado a ver normal?”.
Debate sobre vivienda digna
Los datos ayudan a entender el contexto. El precio de la vivienda en España aumentó un 12,2% interanual en el segundo trimestre de 2026, según el INE. Y en el alquiler la presión tampoco desaparece: los nuevos contratos registrados por el INE subieron un 8,8% en 2024, frente al 2,8% de los contratos ya existentes.
La consecuencia es que encontrar vivienda no significa necesariamente encontrar una vivienda adecuada. Y es precisamente ahí donde Laura quiere poner el foco. No solo en el precio.
“Es un lujo tener un horno. Es un lujo tener lavadora. Es un lujo tener una ventana con iluminación natural y ventilación”, ironiza.
Para Pato, la discusión ya no debería ser sobre metros cuadrados, terrazas o techos altos. “Solo un poco de dignidad”, resume.
Su cuenta funciona como una especie de detector de anomalías inmobiliarias. Pero también como una advertencia. “No creo que lo que enseño tenga que ser aceptable a ningún precio”, sentencia.