RATO SE REUNIÓ CON EL MINISTRO EN VARIAS OCASIONES

De Guindos admite que Economía y Bankia dialogaron sobre el plan Rato

El ministro de Economía ha contradicho la versión del exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, al reconocer que su departamento dialogó con la entidad bancaria sobre medidas "concluyentes y creíbles" para acabar con las dudas que se cernían sobre Bankia.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha destacado que nunca solicitó "ningún plan concreto" al expresidente de Bankia Rodrigo Rato, pero ha admitido que su departamento dialogó con la entidad sobre medidas "concluyentes y creíbles" para eliminar las dudas que pesaban sobre ella. 

En las respuestas íntegras que ha remitido al instructor del caso Bankia en la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, De Guindos resalta que "nunca se presentó un plan de BFA-Bankia para su aprobación al Ministerio de Economía", puesto que el competente para ello es el Banco de España. 

Una afirmación que contradice la versión ofrecida por el exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que en su declaración sostuvo que el supervisor "perdió totalmente el control" de Bankia cuando Economía exigió a Rato un nuevo plan de capitalización de la entidad distinto del que ya había aprobado el Banco de España (BdE) el 17 de abril. 

De Guindos relata que, a lo largo de ese mes, el entonces presidente de Bankia, Rodrigo Rato, le visitó en "numerosas ocasiones" para presentarle "diversas operaciones de fusión", y en uno de los encuentros le comentó que "una de ellas estaba prácticamente finalizada", aunque a los pocos días confirmó que "se había frustrado".

Fue así como Rato pasó a plantearle "un conjunto de actuaciones" para garantizar la viabilidad del banco, entre las que se encontraban una solicitud de dinero adicional al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). 

En este momento de su declaración, el ministro desvela que en la tarde del 4 de mayo, el secretario del Consejo de Bankia, Miguel Crespo, envió un correo electrónico al subsecretario del Ministerio de Economía, Miguel Temboury, en el que se podía leer: "Miguel, este es el documento que hemos presentado en el BdE. Saludos". 

Previamente, prosigue De Guindos, el entonces director general de Política Económica, Antonio Carrascosa, había recibido del director general adjunto del gabinete de presidencia de Bankia, Luis Maldonado, el mismo documento. 

Los días 4 y 6 de mayo, horas antes de que (el 7 de mayo) dimitiera Rato, el ministro se reunió con él en su despacho junto con el presidente del Santander, Emilio Botín, el del BBVA, Francisco González y el de CaixaBank, Isidro Fainé, para analizar la situación del sector, la evolución del crédito, el acceso a la financiación y las iniciativas europeas con impacto en el sistema financiero. 

Antes de esas reuniones, las preocupaciones por el sistema financiero español se las había estado exponiendo desde principios de año la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, según el ministro. Con ella mantuvo entre enero y abril tres reuniones, en las que "la situación específica de BFA-Bankia fue el asunto principal", tanto por "la magnitud del problema como por el riesgo de contagio al resto del sistema financiero español dado su carácter de entidad sistémica". 

Pero las dudas sobe el sistema "y en particular sobre el grupo BFA-Bankia eran también compartidas por el Banco Central Europeo" y por los analistas de bancos de inversión, cuyos informes constataban que la entidad "tenía un déficit de provisiones y de capital" que, "por su carácter sistémico, estaba contaminando la percepción" del conjunto del sector. 

Ante esta situación de "alarma generalizada", Economía abordó a lo largo del pasado año una serie de actuaciones como la aprobación del real decreto 2/2012, que aumentó las provisiones, en especial para los activos problemáticos ligados al crédito promotor. 

Pero la solución de Bankia "requería necesariamente ir más allá" del cumplimiento de esta normativa, por lo que en las conversaciones que tuvo Economía con el Banco de España y con la entidad "se discutieron distintas estrategias globales a seguir", es decir, "medidas concluyentes y creíbles que hicieran disipar las dudas que se cernían sobre la entidad". 

Sin embargo, la aceleración del deterioro de la economía, las dudas sobre el sistema financiero, "la no disipación de las dudas sobre la cuarta entidad, que no había presentado una estrategia creíble para calmar la alarma en el mercado", así como la proliferación de informes negativos, recalca el ministro, "obligan al Gobierno a endurecer las reglas de aprovisionamiento de activos". 

Así es como el Ejecutivo abordó la segunda reforma financiera en mayo a través del real decreto 18/2012, a pesar del cual "se seguía sin dar solución a BFA-Bankia". 
Pocos días antes de la aprobación de este real decreto, el 8 de mayo, De Guindos explica que Fernández Ordóñez le remitió ese día 8 de mayo un correo electrónico en el que aconsejaba la conversión voluntaria de las participaciones preferentes que tenía el FROB en BFA. 

Además, recalca que el exgobernador le trasladó en ese correo que la Dirección General de Supervisión había comunicado ya a la entidad la conveniencia de que su consejo aprobará la conversión voluntaria esa misma semana, que "se materializó finalmente provocando la nacionalización de la entidad".

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