LA SITUACIÓN DEL SECTOR BANCARIO, PRECARIA TRAS EL CORRALITO

Grecia asume parte de las exigencias, pero rechaza que el FMI participe en el rescate

El Gobierno heleno ha asumido que tendrá que aceptar buena parte de las duras medidas de la eurozona como condición para un tercer rescate, aunque también ha rechazado cuestiones clave como que el FMI participe. Tsipras ha defendido ante sus homólogos durante la cumbre del euro que flexibilicen la posición pactada en el encuentro de ministros de Economía. Además, se han consensuado unos "requisitos mínimos para iniciar las negociaciones con las autoridades griegas".

Grecia y los otros 18 socios del euro negocian ya durante 15 horas un compromiso que les permita comenzar las negociaciones de un multimillonario tercer rescate en favor de Atenas

Los Jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona, junto a los presidentes de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y del Consejo Europeo, Donald Tusk, han explorado desde este domingo las manera de alcanzar un acuerdo. 

"Están prácticamente aceptadas todas las condiciones por el Gobierno griego", afirmaron fuentes diplomáticas, en relación al documento consensuado por los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona (Eurogrupo) durante el fin de semana, y en el que quedaban algunos flecos que son los que intentan cerrar los líderes. 

Según el acuerdo que puede alcanzarse en las próximas horas, Atenas aceptaría algunas de las medidas que antes rechazaba y que tendría que implementar antes del próximo miércoles para empezar a negociar ese tercer rescate, hasta 2018, y cifrado en torno a 86.000 millones de euros. 

Atenas asumiría ahora la participación del Fondo Monetario Internacional (FMI), pero no con un nuevo préstamo sino con apoyo de expertos, y renunciaría a lograr un acuerdo para una quita, mientras que la eurozona elimina cualquier tipo de referencia a una salida de Grecia del euro, según varias fuentes consultadas. 

Grecia ve aún dos cuestiones por resolver, la primera es la participación del FMI en un nuevo programa a partir de 2016, cuya concesión los socios quieren condicionar a la participación también financiera de la institución, un "prerrequisito" que Atenas rechaza, apuntaron fuentes del Ejecutivo heleno. 

La segunda es la creación de un fondo fiduciario al que se trasladarían activos públicos helenos para privatizarlos y lograr hasta 50.000 millones de euros a largo plazo para reducir la deuda helena. Grecia rechaza esta idea impulsada por Alemania, según fuentes del Ejecutivo heleno. 

Además, fuentes comunitarias indicaron que las instituciones que formaban la troika consideran que por esos activos no podrían lograrse más de 7.000 millones de euros. 

Fuentes europeas y diplomáticas confirmaron que los jefes de Estado y de Gobierno de la zona del euro ultiman los detalles de un documento por el que Grecia se compromete a tomar una serie de medidas de aquí al miércoles y recuperar la confianza de los socios. 

De cumplirse esta aprobación parlamentaria, los socios estarían dispuestos a dar el mandato para abrir las negociaciones y conceder el tercer rescate. 

Las acciones prioritarias que Grecia tendría que llevar a cabo incluyen cinco puntos, de los que "cuatro van a ser votados el miércoles, incluidos los ajustes en el IVA, las pensiones y la independencia de la oficina estadística helena Elstat", indicaron fuentes comunitarias. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha indicado a sus socios que no podría tener a tiempo las exigencia que se refiere a la Ley de Enjuiciamiento Civil. 

Además de estos puntos, la Eurozona exige a Grecia "compromisos adicionales, dado que la situación ha empeorado", con medidas como la revisión de la legislación laboral, incluidos los delicados despidos colectivos. 

Para Tsipras es clave que esta reunión finalice con algún tipo de consenso que permita mandar una señal al Banco Central Europeo (BCE), de cara a la reunión de su Consejo de Gobernadores de este lunes y al que el Banco de Grecia ha pedido un aumento del techo de las líneas de liquidez, que son la principal fuente de alimentación de la banca helena, sometida a un corralito desde hace dos semanas. 

Según las fuentes, los líderes no van a pedir nada al BCE, dado que el organismo es independiente, pero otras fuentes comunitarias indicaron que la perspectiva de un programa y de la apertura de las negociaciones, sí "podría tener un efecto" sobre la decisión de Fráncfort. 

"El BCE deberá juzgar en función de cómo vaya esto, hasta qué punto tiene una capacidad dentro de su mandato para poder ampliar una liquidez que está prácticamente agotada. Ni siquiera los 60 euros diarios están garantizados", dijeron fuentes diplomáticas.

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