EL CONSUMIDOR DEBE CONOCER SUS DERECHOS
A la hora de pedir la cuenta en un restaurante, se nos puede 'atragantar' lo que hasta ese momento había sido una magnífica comida. Y no sólo por el importe si es desorbitado, sino también por sorpresas en la factura: suplementos por pedir la carne muy hecha o 'cargos extra' por una pastilla contra el dolor de cabeza son algunos de los gastos que pueden llevar a cobrarse de forma imprevista.
Como cualquier documento escrito, una carta de un restaurante también tiene letra pequeña. Aunque a veces se omite. El ticket final es ese 'chivato' de todos los suplementos y precios incluidos al final del ágape.
La sorpresa puede llegar con el IVA. A veces, los precios de la carta no incluyen ese 10% del impuesto. Otra sorpresa es el suplemento del cuchillo y el tenedor, a pesar de que sin ellos es imposible llevarse nada a la boca. En este caso, el restaurante cobró a sus comensales un euro y medio por los cubiertos. Eso es ilegal porque no pueden cobrar nada que resulte necesario para la prestación del servicio.
A veces son suplementos ridículos, de céntimos, pero pueden provocar que el cliente no vuelva a esa establecimiento. Pueden cobrar por una jarra de agua del grifo, por el pan o por el aperitivo siempre que estén visibles en la lista de precios. Igual que el hielo; por ejemplo, se quedaron 'helados' los clientes que tuvieron que pagar 10 centimos por los cubitos de sus bebidas.
En nuestro país hay casi 255.000 bares y restaurantes, un establecimiento por cada 200 españoles. Si en algunos de ellos nos cobran precios demasiado abusivos por platos que no aparecen en la carta, el cliente se puede negar a pagarlos.
La pobreza se dispara en los hogares: uno de cada tres menores está en riesgo de exclusión
España es el país que tiene la tasa más alta de pobreza en el empleo en hogares con niños. Una vulnerabilidad añadida cuando los padres tienen menos de 30 años.
Viajar al extranjero con seguro: una protección clave ante los elevados costes sanitarios
Un accidente en moto o una hospitalización pueden convertir unas vacaciones en un problema económico si no se cuenta con una cobertura adecuada.