Accidente tren
Transportes descarta al tren como origen del siniestro y centra el foco en la infraestructura. Óscar Puente apunta a un defecto crítico en la vía que se habría generado en minutos y provocado el descarrilamiento.
Desde el primer momento, la vía estuvo en el foco de los investigadores: ¿fue la causa del accidente o una consecuencia del descarrilamiento? "El defecto en la vía es una posibilidad innegable", decía este miércoles el ministro de Transportes Óscar Puente en rueda de prensa acompañado de los representantes de Adif y Renfe. Y ya no hay dudas. El tren Iryo no fue el origen del siniestro. Puente lo confirma: "que sea el tren es muy raro, muy raro”. "Me cuesta mucho creer que haya sido el tren. Se trata de un tren nuevo, con tecnología de última generación y estándares de seguridad extremadamente altos. El tren pasó todos los controles escrupulosamente", insiste.
El fallo no estuvo en el convoy, lo que que refuerza la hipótesis de que algo falló en la infraestructura, en la vía, en la zona de Adamuz. “Había un problema en la vía que fue degenerando hasta el punto de ser incompatible con la rodadura. Y al que le tocó la mala suerte fue a este que pasó", explica Salvador García-Ayllón, director de Ingeniería Civil de la Universidad Politécnica de Cartagena.
Esa es la hipótesis principal ahora mismo . "El carril ha saltado por los aires. La rotura es tremenda", afirmaba el ministro. Lo que todavía no se sabe es por qué ni cómo se produjo la rotura. Los investigadores barajan varias posibilidades: un defecto previo o una soldadura que cedió. Según el ministro, "tiene que ser algo realmente crítico que no ha dado la cara prácticamente hasta el momento del accidente".
La clave vuelve a estar en el tiempo. Varios trenes que pasaron antes por el lugar del accidente tienen la misma señal en sus bajos. "Las mismas muescasse han detectado en trenes que pasaron entre 45 minutos y una hora antes del accidente", lo que apunta según Puente a un fallo que "se generó en minutos" y que, en muy poco tiempo, "se volvió lo suficientemente grave como para provocar el descarrilamiento".
Ahora surgen dudas sobre las revisiones y los controles que- según señalan- había pasado rigurosamente. El propio ministro de Transportes abre la puerta a que tendremos que reflexionar "si realmente todos los controles que se hacen son suficientes".
En cuanto al impacto entre ambos trenes, lo más probable es que fuera lateral, un simple roce con los últimos vagones del Iryo cuando ya estaba descarrilando. Eso explicaría que los pasajeros no notaran una colisión fuerte con el Alvia. Según nos cuenta García-Ayllón, "la hipótesis principal es que algo dañara esa pieza, el bogie, y descarrilase el tren". Es decir, que no se desprendió por si solo y eso provocó el accidente sino que algo de la vía dañó la pieza y salió despedido impactando con el Alvia. "El impacto habría provocado que el bogie del coche 8 saliera despedido", explicaba Puente. Una pieza de unas 10 toneladas que pudo golpear al otro tren con una fuerza brutal.
Mientras, la investigación del accidente de Adamuz avanza. La Guardia Civil ya ha tomado declaración al maquinista del Iryo que podrá aportar más pistas para averiguar qué fue realmente lo que pasó.
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