AUNQUE MANTIENE LAS PREVISIONES

Banco de España incluye la tensión en Cataluña como elemento de incertidumbre

A pesar de este riesgos, el Banco de España afirma que la economía española ha seguido creciendo a un ritmo "elevado" en el tercer trimestre del año, con un repunte del PIB del 0,8%, lo que supone una "ligera" desaceleración de una décima frente a la tasa observada en el trimestre anterior.

El Banco de España ha publicado este jueves sus nuevas proyecciones macroeconómicas para el periodo 2017-2019 y mantiene sus estimaciones de crecimiento del PIB, que repuntará un 3,1% este año, un 2,5% en 2018 y un 2,2% en 2019, pero advierte de que el principal riesgo interno de este escenario se deriva de las "tensiones políticas en Cataluña", que podrían "afectar a la confianza de los agentes y a sus decisiones de gasto y condiciones de financiación".

El director general de Economía y Estadística del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha indicado, en la presentación del informe, que la previsión de crecimiento para este año no incorpora ningún efecto de las tensiones políticas en Cataluña y, a pesar de que por el momento no se percibe "ninguna reacción negativa" en los mercados financieros, sí añade un "elemento de incertidumbre" a futuro.

Preguntado acerca de si el Banco de España ha percibido algún movimiento en la evolución de los depósitos en los bancos catalanes, Hernández de Cos ha indicado que no se ha observado "ninguna anomalía".

En el escenario internacional, la autoridad monetaria también apunta que existen ciertos focos de "riesgo geopolítico", y menciona la salida de Reino Unido de la UE y las políticas económicas en algunas economías avanzadas, como el caso de las "dudas" en torno al curso futuro de la política fiscal estadounidense. También apunta la incertidumbre sobre la evolución del tipo de cambio del euro.

A pesar de estos riesgos, el Banco de España afirma que la economía española ha seguido creciendo a un ritmo "elevado" en el tercer trimestre del año, con un repunte del PIB del 0,8%, lo que supone una "ligera" desaceleración de una décima frente a la tasa observada en el trimestre anterior. Este menor crecimiento, apunta, se debe a la moderación de los ritmos de creación de empleo y de los flujos comerciales netos, tras su comportamiento especialmente favorable al inicio de la primavera.

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Por otro lado, el Banco de España ha lanzado un aviso en el que advierte del riesgo que puede generar la incertidumbre política en Cataluña para el crecimiento de la economía española. El organismo reconoce que la tensión por el referéndum también puede afectar al consumo y a las decisiones de inversión que puedan tomar los agentes económicos. Además, el Gobierno ha acordado el reparto de los fondos para las comunidades con dificultades de financiación. De los 6.200 millones del Fondo de Liquidez Autonómico, un tercio -casi 2.000 millones- irán para Cataluña. Será la comunidad que más reciba, una vez más.

Bases sólidas para la recuperación

Con todo, mantiene que el PIB crecerá este año un 3,1%, una décima por encima de la previsión oficial del Gobierno, que ya ha anunciado que la revisará al alza, y se moderará al 2,5% en 2018 y al 2,2% en 2019, por lo que continuará la fase expansiva, apoyada en la "corrección de los desequilibrios", como las mejoras de la competitividad y la caída del sobreendeudamiento de familias y empresas que, según el Banco de España, confieren "bases sólidas" para que la recuperación se prolongue en el tiempo.

No obstante, afirma que el "progresivo agotamiento" del efecto expansivo como consecuencia de la materialización de las decisiones de gasto en bienes de consumo duradero y la inversión pospuestas durante la crisis, junto con el tono neutral de la política fiscal, frente a la orientación expansiva de años anteriores, y la reversión parcial de la caída del precio del petróleo harán que el PIB se vaya desacelerando entre 2017 y 2019.

Según la autoridad monetaria, el crecimiento de la economía seguirá sustentándose en el "dinamismo" de la demanda nacional apoyada, a su vez, en la mejora de la posición patrimonial de los agentes privados y en las condiciones financieras favorables. En concreto, crecerá un 2,5% en 2017, y se desacelerará al 2,2% en 2018 y al 1,9% en 2019, las mismas estimaciones que en junio, al tiempo que el consumo privado seguirá apoyándose en la "robustez" del proceso de creación de empleo.

Las exportaciones crecerán menos

En cuanto al sector exterior, su contribución al PIB será del 0,6% este año, una décima más que la previsión anterior, y del 0,3% tanto en 2018 como en 2019, a pesar de que el Banco de España ha revisado a la baja el crecimiento de las exportaciones que, no obstante, crecerán un 6,4% en 2017 (medio punto menos que la estimación de junio), un 4,6% en 2018 (tres décimas menos) y un 4,5% en 2019 (tres décimas menos).

También es menor el crecimiento proyectado ahora para las importaciones, que repuntarán un 5% este año (ocho décimas menos), un 4,1% al año siguiente (cuatro décimas menos) y un 4,2% en 2019 (tres décimas menos). Según el Banco de España, este crecimiento es menor del que cabría esperar por la demanda interna, lo que refleja que se está produciendo una "cierta sustitución" de producción nacional por compras al exterior.

Como viene ocurriendo a lo largo de todo el periodo expansivo, el crecimiento del PIB seguirá siendo "muy intensivo" en empleo, proceso al que contribuirá, según el organismo presidido por Luis María Linde, el "moderado ritmo de avance" de los costes laborales. Así, el empleo crecerá un 2,7% este año (dos décimas menos que la estimación de junio) y bajará al 2,2% en 2018 y el 1,8% en 2019 (igual que las previsiones anteriores).

Mejores tasas de paro

Lo que sí mejorará claramente respecto a las proyecciones del Banco de España en junio es la tasa de paro, que acabará este año en el 16,3%, dos décimas menos que lo estimado hace tres meses, y se reducirá al 14,4% en 2018 (tres décimas menos) y al 12,9% en 2019 (también tres décimas menos).

Sobre la evolución de los precios, estima una tasa media del 1,9% este año (una décima menos que la previsión anterior) y mantiene en el 1,3% para 2018 y el 1,6% para 2019 las evolución media anual del IPC, que estará condicionado por la desaceleración del componente energético a medida que vaya desapareciendo de la comparación interanual el impacto del aumento del crudo en la segunda mitad de 2016.

Por último, mantiene las previsiones sobre la evolución del déficit público para este año, que sitúa en el 3,2% del PIB, una décima más que el dato comprometido con Bruselas, al tiempo que eleva una décima, al 2,6%, la estimación para 2018 y mantiene en el 2,1% la de 2019. Así, estima que el tono de la política fiscal sería aproximadamente neutral en este periodo, tras la orientación expansiva de 2015 y 2016.

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