Régimen iraní
El joven deportista ha sido ejecutado junto a otros dos manifestantes en horribles ahorcamientos públicos tras las protestas de enero contra el régimen.
Irán ha ejecutado este jueves en la horca pública a Saleh Mohammadi, un luchador de 19 años considerado una promesa de este deporte, junto a otras dos personas detenidas durante la represión de las protestas antigubernamentales del pasado enero.
Según organizaciones de derechos humanos, el joven deportista habría sido torturado para forzar su confesión por el delito de "declarar la guerra a Dios", uno de los cargos más graves del código penal iraní, y fue ejecutado sin un juicio justo.
"Su ejecución fue un asesinato político flagrante, parte del patrón de la República Islámica de atacar a atletas para aplastar la disidencia y aterrorizar a la sociedad", denunció Nima Far, activista de derechos humanos y atleta iraní, en declaraciones a Fox News.
De acuerdo con medios estatales iraníes, Mohammadi y otros dos manifestantes -Mehdi Ghasemi y Saeed Davoudi- fueron acusados de asesinar a dos agentes de policía con cuchillos durante las protestas. Pese a las peticiones de clemencia por parte de Estados Unidos, los tres fueron declarados culpables y ahora han sido ejecutados.
Amnesty International Iran e Iran Human Rights (IHRNGO) aseguran que Saleh Mohammadi fue torturado durante días hasta que confesó los hechos por los que fue condenado a la pena capital. Aseguran asimismo que los ejecutados no tuvieron acceso a una "defensa adecuada" y denuncian además que el proceso fue un "procedimiento acelerado que no guardaba ninguna semejanza con un juicio justo".
Ante esta situación, Nima Far pidió medidas contundentes en el ámbito deportivo internacional: "Irán debe ser excluido de las competiciones internacionales hasta que cese las ejecuciones de manifestantes y atletas, libere a los encarcelados en juicios fraudulentos y ponga fin a las represalias contra los competidores que se manifiestan o desertan", reclamó.
Organizaciones de derechos humanos advierten de un aumento de las ejecuciones tras las detenciones masivas producidas en las protestas del pasado enero. Según Iran Human Rights (IHRNGO) la cifra de fallecidos confirmados tras las protestas asciende a más de 3.400. Otras fuentes independientes sugieren que la cifra real podría superar las 30.000 personas.
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