Real Madrid
Un mensaje que resuena en el club blanco tras la salida de Xabi Alonso.
Zinedine Zidane ha reflexionado sobre su etapa como entrenador del Real Madrid y sus complicados inicios en el club, en unas declaraciones que muchos interpretan como una lección directa para quien se sienta en el banquillo del Santiago Bernabéu. Unas palabras que resumen su filosofía y que llegan tras la salida de Xabi Alonso en pleno debate sobre la gestión del vestuario merengue.
"En el Real Madrid, estábamos a disposición de los jugadores. Para mí, eso es lo que hace fuerte al equipo"
El técnico francés habló en el canal de YouTube de Hamidou Msaidie sobre la clave de su éxito en el club blanco y fue claro al señalar dónde reside, a su juicio, la fortaleza de un vestuario como el madridista: "En el Real Madrid, estábamos a disposición de los jugadores. Para mí, eso es lo que hace fuerte al equipo, estás ahí para el jugador. Si no lo has entendido, no puedes durar en esta profesión", afirmó.
Zidane insistió en la importancia del vínculo humano entre entrenador y futbolistas para que el proyecto funcione: "Estamos ahí para apoyarlos; tienes que demostrar que estás ahí para ellos. Para que el vestuario acepte lo que quieres implementar, tenemos que caerles bien. Si los jugadores no están de acuerdo con todo lo que se les da, los entrenamientos, todo eso... siempre faltará algo. Con nosotros, creo que lo disfrutaron mucho a todos los niveles", abundó el galo.
El exentrenador del Real Madrid recordó que su llegada al banquillo se produjo en un contexto complicado. Corría 2016 y reemplazaba en enero a Rafa Benítez: "Llegamos en un punto crítico. El equipo no estaba bien físicamente y solo tuvimos que inculcarles la idea de que necesitaban trabajar en equipo. Pudimos trabajar entre semana, porque solo teníamos Liga", rememoró.
Zidane también rememoró cómo recuperó a un vestuario roto: "Les dije que si jugábamos contra el Atleti o el Barça perderíamos al 100%. Si trabajamos juntos, entonces es cuando podremos ganarles y eso fue lo que pasó. En enero no les hubiéramos ganado y al final de temporada ganamos a los dos, al Barça en Liga y al Atleti en Champions".
En ese proceso, el trato directo con los líderes del vestuario fue determinante: "Me reuní con los cuatro capitanes y les dije qué quería de ellos y vería si ellos estaban comprometidos. Cuando aceptaron trabajar, se acabó, llegó la alegría. Les redescubrimos su motivación. Trabajo y alegría. Los hicimos correr. El trabajo físico fue fundamental", detalló.
Zidane también evocó la intensidad de aquellos primeros meses y la exigencia del cargo. "Al principio llegábamos a las 9 de la mañana y nos íbamos a las 11 de la noche. Sabía en qué me estaba metiendo. Teníamos el mejor equipo del mundo. Veía a los jugadores y sabía que si trabajábamos bien podríamos lograr cosas importantes y fue lo que pasó. No queríamos que los entrenamientos fuesen todos iguales", concluyó.
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