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Copa del Mundo

España se cita con la historia en Nueva York y buscará su segunda estrella en la final del Mundial 2026

De Atlanta a 'NUEVAYoL', la Roja demuestra al mundo que ningún jugador es tan bueno como todos juntos. Nuestra nueva generación dorada, liderada por De la Fuente, se gana el derecho a soñar con la segunda estrella.

De menos a más. De Atlanta a Nueva York. La selección española viajará a Nueva York para disputar la final del Mundial de 2026 y, curiosamente, llevaba semanas adelantándolo en forma de canción antes de conseguirlo: en el vestuario de la Roja suena con frecuencia 'NUEVAYoL', uno de los temas de Bad Bunny, el artista favorito de buena parte de la plantilla.

Ahora, después de eliminar a la temida Francia de Mbappé y compañía, aquella letra ha adquirido un significado especial: "Si te quieres divertir, solo tienes que vivir un verano en Nueva York", entona el artista puertorriqueño. Pues exactamente ese es el destino al que pondrá rumbo España para disputar la final del próximo 19 de julio ante Inglaterra o Argentina.

¿Una canción premonitoria?

Y es que Bad Bunny se ha convertido en uno de los grandes protagonistas musicales de la concentración española. De las 46 canciones que forman la lista de reproducción del vestuario, siete llevan la firma del Conejo Malo.

Una de ellas es precisamente 'NUEVAYoL', un tema que ha terminado convirtiéndose casi en una premonición del camino recorrido por el equipo de Luis de la Fuente desde que puso el pie en Estados Unidos. Porque la expedición dirigida por Luis de la Fuente jugará el domingo Nueva York con un único objetivo: conquistar la segunda estrella de la historia del fútbol español.

"Somos favoritos"

La final del Mundial no apareció de repente en el horizonte. Dentro de la selección nunca ocultaron cuál era su objetivo desde que comenzó la concentración el pasado 30 de mayo.

"Hay que ir con los pies en el suelo. Yo no rehúyo, somos favoritos, pero tan favoritos como Inglaterra o Francia", anunciaba De la Fuente antes de la Copa del Mundo. Tras arrasar en la pasada Eurocopa, el plan estaba claro.

Mientras otros preferían rebajar expectativas, el grupo asumió el reto con absoluta naturalidad. No era una cuestión de arrogancia, sino de confianza; una confianza construida durante muchos años.

Una generación acostumbrada a ganar

La mayoría de los futbolistas de esta selección apenas recuerda el Mundial de Sudáfrica 2010. Algunos eran niños. Lamine Yamal ni siquiera conserva memoria de aquel torneo: tenía solo dos años y estaba a tres días de cumplir los tres cuando Andrés Iniesta marcó el gol que cambió la historia del fútbol español.

Sin embargo, esta generación ha crecido levantando trofeos; se conocen y juegan a lo mismo desde benjamines. Muchos de ellos coincidieron con Luis de la Fuente en las categorías inferiores de la selección. Europeos sub-19, sub-21, Juegos Olímpicos...

Ganar dejó de parecer algo extraordinario para convertirse en algo habitual: "Desde pequeños estamos acostumbrados a ganar, aunque no sea lo normal", resumía recientemente Álex Baena, una pieza inesperada de este impecable engranaje.

"¿Y si sí?"

Desde que asumió el trabajo en las categorías inferiores hace más de una década, Luis de la Fuente ha ido construyendo desde cero toda esta familia. Con la absoluta ya suma seis finales entre las distintas categorías nacionales y ahora está a un solo partido de culminar el mayor éxito de todos.

En la víspera de la semifinal frente a Francia dejó una frase que resumía perfectamente el estado de ánimo del grupo: "Sería una guinda en el pastel ganar la Copa del Mundo. Pero... ¿y si sí?". Empezaron con dudas y con muchos jugadores a medio gas, pero ahora los Rodri y compañía van como cohetes.

Por encima de individualidades, el riojano ha edificado un equipo; ya dijo Di Stéfano que ningún jugador es tan bueno como todos juntos. "Nos enfrentábamos a una de las mejores selecciones del mundo, pero que enfrente tenían al mejor equipo del mundo. En equipo somos imparables, ese es el sentimiento que tenemos ahora mismo", explicó De la Fuente tras aplastar a los galos.

Baile inolvidable a Francia

Y es que España respondió sobre el césped con una actuación inmejorable en el día D del torneo. El equipo entendió desde el principio cuál era el partido que necesitaba: posesión en mediocampo, su punto fuerte, evitando las transiciones francesas y amasando la jugada hasta el último tercio del campo.

La Roja tumbó con autoridad al 'coco' del Mundial: los goles de Mikel Oyarzabal, de penalti, y Pedro Porro certificaron el recital histórico de un equipo que volvió a demostrar que ha aprendido a competir como los grandes campeones.

La victoria por 0-2 confirmó que la Roja disputará la segunda final mundialista de su historia. Los de Deschamps llegaban con el ataque más temible del campeonato, liderado por Mbappé, Dembélé, Olise y Doué. La respuesta española fue colectiva: solidaridad defensiva, ayudas constantes y una ocupación del campo prácticamente perfecta.

A por la segunda estrella

El grupo de Luis de la Fuente se ha plantado en el último partido apoyado en un fútbol cada vez más sólido, una enorme fortaleza colectiva y un entrenador que ha sabido reconstruir al equipo cuando más dudas generaba tras el titubeante inicio empatando ante Cabo Verde.

En la grada del estadio de Dallas estaban presentes varios de los héroes de Sudáfrica 2010: Casillas, Puyol, Ramos o Xavi Hernández; sobre el terreno de juego, una nueva generación de jugadores españoles escribió un nuevo capítulo para la historia de nuestro fútbol.

Ahora llega la gran final, el partido que todos sueñan disputar. 16 años después del Iniestazo en Johannesburgo. Y España lo hará precisamente en Nueva York, la ciudad que da nombre a una de las canciones más escuchadas en el vestuario español... ojalá que, con encanto y con primor, todos nos podamos divertir este domingo con la segunda estrella de esta familia inolvidable.

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