AFIRMÓ SENTIRSE COMO "CHATARRA"

La caída de Jan Ullrich: drogas, alcohol, asalto a la casa de un vecino...

Ullrich ya no se parece al que fue campeón olímpico, al que ganó un Tour, al gran ciclista alemán que tuvo la mala suerte de coincidir en el tiempo con Miguel Induráin. Incluso ha pasado por un psiquiátrico tras agredir a una prostituta.

La suya es la expresión de un hombre atormentado. No hacía falta mucho más, pero Ullrich lo quiso dejar por escrito en una entrevista de hace unos meses: se definía como "un montón de chatarra".

Por su casa de Mallorca estuvo viéndole uno de sus mayores rivales, Induráin. Todo transcurría normal, pero el alcohol y las drogas iban a hacer trizas todo su entorno. En agosto, y en un estado no muy sobrio, la policia española le detiene por asaltar la casa de un actor de cine alemán.

Empieza a beber cerveza a las seis de la mañana

Lejos de eso, Ullrich termina en un psiquiátrico tras agredir a una prostituta en Fráncfort. La mujer y los tres hijos del ciclista ya habian abandonado el domicilio familiar. Su entorno describe cómo es un día en su vida: empieza a beber cervezas a la seis de mañana y consume cocaína.

Su éxito acaba enterrado entre un montón de bolsas de sangre en una trama de dopaje a gran escala: la 'Operación Puerto'.

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