Euroliga 2026
El equipo de Scariolo cede en un final con decisiones arbitrales muy controvertidas a favor de los helenos y después de haber competido de tú a tú, y sin pívots, al mejor equipo de la temporada durante 39 minutos.
Como se esperaba, el Madrid luchó contra todo y contra todos. Especialmente contra esto último. Y perdió. El rival era Olympiacos y la final se jugaba en Atenas... Ante esto el milagro fue que llegaran con opciones al final. Los de Scariolo rozaron el título con la yema de los dedos pero plantaron cara literalmente hasta el último minuto de la final pese a jugar sin un solo pívot ante el mejor equipo de la temporada regular. Tres decisiones de los árbitros terminaron de enterrar las opciones blancas.
Sin pívots, sin sustitutos de estos y prácticamente sin un hombre interior, el Real Madrid ya hizo un milagro llegando con opciones al minuto 39 de la final, y fue ganando gran parte del partido. La final rezumó igualdad máxima y tintes de milagro, pero la lógica terminó imponiéndose, aunque con las habituales decisiones polémicas cayendo para los locales.
Scariolo fue maestro planteando el partido: compromiso colectivo, Hezonja sorprendiendo de asistente, defendiendo en zona cuando fuese necesario y corazón, mucho corazón. Ya no es que no se pudiera ganar sin él, si no que hubiese sido imposible siquiera competir. El primer cuarto fue una exhibición (19-26 para los blancos y cuatro de cinco desde el 6'75), y al descanso solo vencían los griegos de dos (46-44). Lyles estuvo superlativo en el primer acto, 21 puntos para él con cinco triples.
El tercer cuarto volvió a ser una lucha y el Madrid llegó a plantarse en los diez minutos finales ganando de cuatro (61-65), pero fue en los minutos más importantes cuando Olympiacos impuso su ley, y su 'mano negra'. Se llevó el parcial por 31-20 tras unas decisiones arbitrales que fueron cruciales para el título de los helenos. No una, ni dos, ni tres, sino hasta cuatro jugadas con el partido en un puño donde el desenlace pudo o debió ser otro. Eso finiquitó al Madrid, que remó y remó pero que eso le superó.
Lyles, Hezonja y Feliz fueron los mejores de un Madrid al que le faltó suerte, acierto final y un Campazzo más anotador. De los pívots ni hablamos. Con Tavares es difícil pensar que esto se le hubiese escapado al Madrid, pero quien sabe, tal vez hubiese terminado igual y con mayor diferencia para los griegos. Los rebotes no decidieron la final, es más, la gesta madridista tapó la sangrante estadística: 42 a 26 para los griegos, pero 'solo' 12 a 7 en ataque. Los blancos, en cuanto a lo deportivo, terminaron fallando demasiados triples (22 de 35), y se dejaron muchos libres (66% por 81 de Olympiacos).
El Real Madrid tuvo en su mano la decimosegunda, pero el año que viene lo volverá a intentar con -esperemos- los mismos en la pista, y Sergio en el banquillo. Y esta vez no se merecen competir en las condiciones de estos Playoffs. Los madridistas no pueden reprochar nada. Les queda la Liga en un año en el que todavía no han mordido metal.
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