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Vídeo: Ancianos de Tenerife parodian el 'NUEVAYol' de Bad Bunny desde su residencia

Medio centenar de mayores y trabajadores de Tenerife transforman el tema 'NUEVAYol' en una lección de vida.

En Tenerife tienen claro que el ritmo no entiende de edades y lo han demostrado con una iniciativa que promete convertirse en el fenómeno viral de la temporada. Un grupo de 20 ancianos se ha plantado en el ático de su residencia para romper esquemas y lanzarse, sin complejos, a la conquista de la canción del verano parodiando el conocido tema 'NUEVAYol' de Bad Bunny.

Desde la terraza del centro Ballesol Tenerife, los mayores han cambiado la letra original para lanzar un mensaje cargado de energía, optimismo y mucha guasa. Entre risas, gafas de sol y coreografías improvisadas, los residentes entonan versos donde rebautizan sus medicinas habituales como el "AMORprazol" o el "ParacetAMOR". Un despliegue de pura vitalidad en el que mueven "la cabeza, la voz y hasta el esternón" para demostrar que las ganas de disfrutar no caducan jamás.

Muchas ganas de vivir

Pero el reto no se ha quedado en una simple anécdota. Lo que comenzó como un taller de animación se ha transformado en una auténtica superproducción en la que participan 50 personas entre usuarios y profesionales del centro. Cuidadores, enfermeros y residentes se han unido para dar forma a una performance musical que busca visibilizar la vejez activa y dinamizar el día a día de los mayores a través del arte y la complicidad.

Detrás de este divertido videoclip hay además una potente razón científica y terapéutica. La música se ha consolidado como un puente directo hacia la salud mental de las personas de la tercera edad. Como destaca Imara Hernández León, psicóloga del centro residencial, las melodías logran conectar de forma directa con la zona del cerebro que procesa las emociones, saltándose aquellas áreas dañadas por el deterioro cognitivo o la pérdida de memoria.

Más allá de las visualizaciones y del impacto en redes, la propuesta pone de relieve el valor indiscutible de relacionarse, crear vínculos afectivos y sentirse parte viva de un grupo. Una demostración de que el humor, la música y la compañía siguen siendo la mejor medicina para envejecer con dignidad y mucha marcha.