UNA RUTA POR LOS ESCENARIOS DE LAS NOVELAS DE DOLORES REDONDO

Siete escenarios de la Trilogía del Baztán, de Dolores Redondo

La escritora Dolores Redondo publica 'Ofrenda a la tormenta', el broche final de la exitosa trilogía del Baztán que, además de haberla convertido en un referente de la novela negra española, ha atraído a cientos de personas al valle del Baztán en busca de los escenarios de los libros. El cementerio de Elizondo, la casa de la inspectora Amaia Salazar e incluso su despacho en la comisaría de Policía se han convertido en lugares de peregrinaje literario.

1. Cementerio de Elizondo
"La tumba de la familia Arbizu se encontraba justo donde comenzaba uno de los ramales; sobre el panteón reposaba un ángel que, indolente y con gesto aburrido, ajeno al dolor de los humanos, parecía observar a los enterradores que habían apartado la losa haciéndola rodar sobre unas barras de acero".

El cementerio de Elizondo es el lugar donde se producen la mayoría de los entierros de las víctimas que mueren en extrañas circunstancias en la Trilogía del Baztán. Se sitúa en la carretera que sale del pueblo en dirección a Francia.

2. La casa familiar de Amaia Salazar
"La calle Braulio Uriarte se había llamado antiguamente calle del Sol, porque todas las fachadas están orientadas al sur y el sol calienta e ilumina la calle hasta que se pone".

Es en esta calle donde se ubica la casa familiar de la inspectora Amaia Salazar, en la que reside su tía Engrasi y donde se hospeda cuando tiene que quedarse en el valle. En esta casa puede dormir cualquier aficionado a los libros de Redondo, ya que en realidad se trata de un alojamiento rural de nombre Txarrenea.

3. Bar Txokoto
"El día en que mataron a Ainhoa, Freddy estuvo todo el día en casa con varios amigos. Jugaron a la Play, fueron a la taberna Txokoto a por unos bocadillos y vieron una película"

Casi todos los escenarios de las novelas son reales. También lo es el Bar Txokoto, lugar de reunión de algunos personajes. Se encuentra al lado del puente del río que cruza el pueblo.

4. La piedra de Botil Harri
"Amaia sacó una mano del bolsillo y, casi ceremonialmente, tocó la piedra sintiendo cómo el frío subía por su mano. Trató de imaginarse la plaza a finales del siglo XVII, cuando se utilizaba para un juego dominante en la zona, la 'laxoa".

En la plaza principal de Elizondo, junto a la pared del ayuntamiento, se sitúa esta piedra que sirve a Amaia Salazar de punto de reflexión sobre las tradiciones navarras que aún siguen vivas en Elizondo. La piedra se utilizaba antiguamente para botar la pelota en una de las variantes de pelota vasca, muy popular en la zona.

5. Comisaría de Policía
"La nueva comisaría de la Policía Foral de Elizondo había adoptado la modernidad en su diseño, huyendo de la arquitectura común en todo el pueblo y en el resto del valle".

Cuando Dolores Redondo escribió 'El Guardián Invisible' la comisaría aún estaba sin construir, pero la autora tuvo acceso a los planos para ambientar en ella las reuniones de la inspectora con sus compañeros y los interrogatorios a algunos de los acusados. Hoy, en señal de homenaje a la escritora, un cartel reza en la puerta de uno de los despachos: "Aquí trabaja la inspectora Amaia Salazar".

6. El obrador
"Fue penetrando en la calle del Sol hasta llegar al obrador. Sacó una mano del bolsillo y la apoyó sobre la cerradura helada. Inclinó la cabeza hasta tocar con la frente la áspera madera de la puerta y comenzó a llorar en silencio".

La que es hoy la vivienda de dos ancianas solteras ha servido a Dolores Redondo para inspirar el obrador de la familia Salazar en la trilogía, un lugar donde la protagonista acude con frecuencia y donde recuerda terribles capítulos de su infancia.

7. La Iglesia
"La Iglesia entonces se encontraba junto al ayuntamiento, como es tradición, hasta que fue trasladada piedra a piedra y reconstruida en el lugar que ocupa actualmente".

La Iglesia de Elizondo es testigo de los funerales de muchas de las víctimas de la trilogía y, en una de sus torres, alberga un dibujo de una corona y de una cebada en calidad de homenaje al elizondarra Braulio Uriarte, creador de la cerveza coronita en México, que financió parte de la construcción.

 

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