Celebración
Por qué se utilizan calabazas en Halloween
Las calabazas talladas son uno de los símbolos más reconocibles de Halloween, pero su historia comenzó lejos de Estados Unidos y, curiosamente, con otra hortaliza.
Cuando llega octubre, las calabazas empiezan a aparecer por todas partes: escaparates, casas, fiestas y, por supuesto, decoraciones de Halloween. Muchas llevan una cara terrorífica tallada y una luz en su interior. Es lo que se conoce como Jack O'Lantern, una tradición que hoy parece inseparable de esta celebración.
Sin embargo, la calabaza no fue la primera protagonista de esta costumbre. Para conocer su origen hay que viajar hasta Irlanda, donde antiguas tradiciones y leyendas terminaron dando forma a uno de los elementos más característicos de Halloween.
Jack O'Lantern: la leyenda detrás de la calabaza de Halloween
Una de las historias relacionadas con esta tradición es la de Jack el Tacaño, un personaje de la tradición popular irlandesa conocido por haber conseguido engañar al diablo en varias ocasiones.
La leyenda cuenta que, cuando Jack murió, no pudo entrar ni en el cielo ni en el infierno. Condenado a vagar por la oscuridad, recibió una brasa para iluminar su camino. Para transportarla, la colocó en el interior de un nabo que había vaciado.
De ahí procede el nombre Jack O'Lantern, que puede traducirse como «Jack de la linterna». Con el tiempo, la historia quedó vinculada a las linternas hechas con vegetales y a las celebraciones asociadas a Halloween.
La tradición también está relacionada con antiguas costumbres de Irlanda y Escocia. Durante el Samhain, una festividad que marcaba el final de la cosecha y el comienzo de la época más oscura del año, se utilizaban vegetales ahuecados y tallados. Estas linternas podían tener un aspecto inquietante y se asociaban a la protección frente a seres sobrenaturales.
¿Por qué la calabaza sustituyó al nabo?
Aquí está una de las partes más curiosas de la historia. Las primeras Jack O'Lantern no se hacían con calabazas, sino principalmente con nabos y otras hortalizas de raíz.
El cambio se produjo cuando la tradición llegó a Norteamérica con los inmigrantes irlandeses durante el siglo XIX. Allí encontraron un vegetal que resultaba especialmente adecuado para crear estas linternas: la calabaza.
Además de ser abundante, la calabaza era más grande y sencilla de vaciar y tallar que un nabo. Eso facilitaba la creación de caras y figuras que después podían iluminarse desde dentro.
En Estados Unidos, esta costumbre terminó mezclándose con otras tradiciones locales relacionadas con las calabazas. La combinación hizo que la calabaza tallada se consolidara poco a poco como uno de los grandes símbolos de Halloween.
La transformación fue tan importante que hoy resulta difícil imaginar esta celebración sin las características caras iluminadas de color naranja.
De una antigua linterna a un símbolo de Halloween
Con el paso de los años, las Jack O'Lantern dejaron de tener únicamente un significado relacionado con las antiguas creencias y pasaron a convertirse también en un elemento decorativo y festivo.
La imagen actual de la calabaza de Halloween reúne varios elementos: la tradición irlandesa, la leyenda de Jack, las antiguas linternas hechas con vegetales y la posterior popularización de la calabaza en Norteamérica.
Por eso, cuando se talla una calabaza y se coloca una luz dentro, no se está siguiendo simplemente una moda decorativa. Detrás de esa cara con ojos triangulares y sonrisa siniestra hay una tradición que ha ido cambiando durante siglos.
Y quizá esa sea una de las razones por las que la calabaza de Halloween sigue teniendo tanto protagonismo: es un símbolo sencillo de reconocer, pero su historia es bastante más antigua y curiosa de lo que parece.
Al final, la imagen que hoy asociamos con Halloween nació de una mezcla de leyendas, costumbres populares y cambios culturales. El nabo quedó atrás y la calabaza tomó el relevo, hasta convertirse en una de las postales más reconocibles del 31 de octubre.