Cultura

Fallas 2026

La Ofrenda de las Fallas 2026: 130.000 falleros vestirán con flores el manto de la 'Geperudeta'

La artista Xenia Magraner diseña el acto más emotivo y multitudinario de las Fallas.

Amparo, Carmen y Ana. Y un poco más atrás desfilan Pepe y Mario. Ellas son abuela, hija y nieta. Ellos son el yerno y el otro nieto. En la mente de toda la familia está el abuelo Paco, que este año no desfila en la ofrenda porque falleció hace unos meses. La ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados es el acto más emotivo de las Fallas. En la edición de 2026 participan 120.000 falleros. "Nos vestimos toda la familia desde hace décadas. Es un día muy especial y sobre todo este año que ha faltado mi marido", nos cuenta Amparo, la matriarca de clan.

La Ofrenda de las Fallas a la 'Geperudeta' se realiza los días 17 y 18 de marzo ininterrumpidamente desde las 15.30h de la tarde y hasta la una de la madrugada, cuando cerrará la primera jornada la Fallera Mayor Infantil de Valencia, Marta Mercader.

Este año los falleros ofrendarán más de 70.000 ramos de claveles rojos, blancos y amarillos. Además de un centenar de canastillas gigantes de flores.

La ilustradora y diseñadora gráfica valenciana Xenia Magraner Escribà, conocida artísticamente como @xeniawithx, es la autora del diseño del manto floral. Nació en la localidad valenciana de Sollana y reside desde hace años en Vancouver (Canadá), donde ha desarrollado su carrera profesional como diseñadora gráfica en una agencia internacional.

Los 50 hombres y mujeres que componen el grupo de los Vestidores de la Virgen son los encargados de darle forma al manto que se irá desvelando a medida que lo van tejiendo con los ramos. Los Vestidores explican que "creyeron importante sumar el talento de Xenia para unir su experiencia a una mirada artística actual".

El desfile de la ofrenda recorre por dos itinerarios que transcurren por las calles de la Paz y de San Vicente. Todas las comisiones falleras acaban su recorrido en la plaza de la Virgen y a los pies del 'cadafal', una estructura de 15 metros de alto que representa a la patrona de la ciudad.

De camino hasta la plaza por la calle de la Paz se agolpan los turistas y se escuchan aplausos y gritos de "¡guapa!" Son familiares que reconocen a quienes desfilan. "Es increíble ver vestidos a bebés con solo días y cómo sus padres los llevan con tanto orgullo. Siento envidia de cómo los valencianos demuestran su identidad propia", cuenta emocionada una turista de Madrid.

Si hay una imagen icónica de la ofrenda es la llegada de todas esas falleras y falleros que se emocionan y desprenden sus lágrimas al encontrase cara a cara con la imagen de la Virgen. Y cuando eso ocurre, la banda sonora que se escucha es tradicionalmente el pasodoble Valencia.

Para que las dos jornadas de ofrenda no sufran retrasos existen múltiples normas. Los 384 estandartes de las comisiones falleras llevan un chip para controlar los tiempos y dar información en tiempo real. Entre fila y fila no puede haber más de tres metros de distancia, ni menos de cinco falleros.

En la plaza, los vestidores se dividen en escaladores, que lanzan los ramos y se mueven con seguridad por la estructura de madera, y bordadores, que realizan el fino trabajo de tejer con flores el manto. Antes de entregar su ramo muchas falleras besan las flores y miran al cielo acordándose de los que este año no desfilan.

El manto floral quedará expuesto varios días después de finalizar las fallas y depende de la temperatura el inicio de la retirada de los ramos. La tradición manda visitar la imagen el día San José para contemplar el trabajo tejido con miles de ilusiones y deseos.

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