LOS VECINOS PREFIEREN LA TALLA RESTAURADA
El resultado de la restauración ha sido demasiado pintoresco para una talla del siglo XV, algo que los expertos califican de "desastre absoluto". Patrimonio histórico y cultural ha abierto una investigación.
Algo parecido a lo que ya sucedió con el Ecce Homo de Borja, ha vuelto a ocurrir en la ermita de Rañadorio, en Asturias. En esta ocasión ha sido una vecina de ese pequeño pueblo que decidió pintar esa y otras tallas porque dijo que estaban "horrorosas".
Patrimonio histórico y cultural de Asturias ha abierto un expediente informativo de lo que algunos llaman "restauración" y la mayoría "aberración".
La encargada de transformar las tres tallas de madera trabaja en un estanco, y prefiere no atender a los medios. Consciente quizás, de las ineludibles comparaciones con Cecilia, la pionera de Borja y su 'Ecee Homo'.