CRISIS DE LA MODA
Un vestido de alta costura puede llegar a costar hasta cien mil dólares. Algo exclusivo, al alcance de muy pocos bolsillos. La crisis hace mella en la moda, y los modistos miran hacia las grandes fortunas de Oriente Medio para mantener sus creaciones.
Los diseñadores justifican el precio de sus trajes de alta costura definiéndolos como "arte". Pero el arte no está al alcance de todos los bolsillos, y las grandes firmas de moda, a veces, se quedan en el camino. Christian Lacroix se hundió económicamente y Givenchy ha tenido que recortar gastos.
En Europa -como se ha demostrado esta semana, en la Alta Costura de París- se sigue haciendo moda y se apuesta por lo mejor, pero la competencia es feroz.
Los grandes del diseño, como Karl Lagerfeld, dicen que la clave está en el cambio y la renovación constantes. Otros, como Stephane Rolland, se quejan de lo complicado que es realizar un desfile y de que cada vez hay menos gente dispuesta a hacerlo.
Los expertos aseguran que, ahora mismo, la alta costura se nutre de las grandes fortunas de Oriente Medio. Países como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos son los mejores clientes de esta exquisita forma de vida.
La nueva normativa afecta a países en conflicto, como podría ser el caso de Israel, Ucrania o Rusia.
Los vecinos de Tolox se quejan por la prohibición de la Cohetá, una tradición de más de 300 años
Tolox se aferra a San Roque para intentar salvar su Cohetá. La Dirección General de Gestión de Incendios Forestales ha prohibido que se lancen cohetes o cualquier otro artefacto que contenga fuego. Ellos rezan al santo para intentar salvar la tradición.