UNA FIESTA DE LEYENDA Y TRADICIÓN

La Diada de Sant Jordi, seña de identidad de la cultura popular catalana

El próximo 23 de abril se celebra el día de Sant Jordi, una fecha muy especial en Cataluña. Esta fiesta popular tiene un aspecto reinvindicativo de la cultura catalana y muchos balcones lucen la bandera autonómica. Es tradición que, en este día, el enamorado regale una rosa roja a su pareja y ésta entregue un libro a su amado.

Desde mediados del siglo XV, el 23 de abril se celebra cada año en Cataluña la Diada de Sant Jordi (San Jorge), patrón de esta comunidad autónoma desde el año 1094. Es el día de los enamorados y es costumbre que el hombre regale a la mujer una única rosa roja con una espiga de trigo y ésta un libro a su pareja.

En su origen en la Fiesta de Sant Jordi se repartían flores entre aquellos que se acercaban a la Iglesia de San Jorge, pero hace un tiempo, esta fiesta introdujo otro elemento fundamental en la ritualidad. Se trata de la celebración del Día Internacional del Libro que desde 1996 se desarrolla ese mismo día por decisión de la UNESCO por ser el día que murió William Shakespeare y fue enterrado Miguel de Cervantes.

El Día de Sant Jordi tiene un aspecto reinvindicativo de la cultura popular catalana y muchos balcones lucen la bandera autonómica. En toda Cataluña se venden cromos y llaveros, llegando a su máxima expresión en las Ramblas, donde, a los puestos habituales, se añaden otros para la ocasión.

Barcelona se vuelve, de este modo, en una fiesta verdaderamente cultural, aunque, no sólo de cultura disfruta su gente, porque también se realizan actividades recreativas de todo tipo: la gente se disfraza y sale a festejar San Jordi, se construyen dragones de cartón para recrear la leyenda de San Jordi y un sin fin de espectáculos callejeros animan la ciudad.

La leyenda de Sant Jordi
Cuenta la leyenda que en Capadocia había un dragón que atacaba al reino. Muertos de miedo, los habitantes decidieron entregarle cada día dos corderos al dragón para satisfacer su hambre y que no atacase la villa. Pero, cuando los animales empezaron a escasear se decidió enviar a una persona, escogida por sorteo, y un cordero. Aquella familia que veía cómo un miembro era devorado por el dragón recibía, a cambio, todo tipo de riquezas como compensación.

A partir de aquí, hay dos versiones de la leyenda. Por un lado, que el pueblo se cansó de que ningún miembro de la familia real fuera enviado y que, por tanto, debía ser la princesa quien fuera devorada. Y, por otro, que un día fue la princesa la escogida por sorteo para acompañar al cordero.

Sea como fuere, de camino hasta la cueva del dragón, la princesa se encontró al caballero Jordi y éste, matando al dragón clavándole su espada, la rescató. De la sangre que brotó del cuerpo sin vida del monstruo nació una rosa roja que el caballero le entregó a la princesa. Por esta razón, en Cataluña es costumbre que los hombres regalen rosas a las mujeres, como si de un cabellero se tratase.

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