Cáncer
Un estudio vincula una bacteria a los casos más agresivos de cáncer de colon
La investigación identifica la presencia de Fusobacterium en uno de cada cinco tumores y la asocia con un mayor riesgo de recaída tras el tratamiento.
Un estudio liderado por el Grupo de Oncología Molecular del Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO) ha identificado una relación entre la bacteria Fusobacterium y una evolución más desfavorable del cáncer colorrectal. La investigación, publicada en la revista ESMO Open, concluye que la presencia de este microorganismo se asocia con un mayor riesgo de recaída y con una menor supervivencia libre de enfermedad.
El trabajo analizó la evolución de 740 pacientes con cáncer colorrectal resecable y detectó que el 21% presentaba tumores positivos para Fusobacterium. Según los investigadores, este grupo mostró peores resultados tras recibir el tratamiento habitual.
Un marcador para identificar a los pacientes de mayor riesgo
Los especialistas recuerdan que más del 30% de los pacientes diagnosticados en estadios II y III sufren una recaída pese a haberse sometido a cirugía y quimioterapia. Por ello, consideran necesario incorporar nuevos biomarcadores que permitan identificar con mayor precisión a quienes presentan un peor pronóstico.
El investigador principal del estudio y jefe del Grupo de Oncología Molecular del VHIO, el doctor Paolo Nuciforo, sostiene que los métodos utilizados actualmente "tienen una capacidad limitada para predecir qué pacientes se beneficiarán de la quimioterapia".
La quimioterapia, menos eficaz en estos casos
Otra de las conclusiones del estudio apunta a que la quimioterapia administrada tras la cirugía mejoró los resultados únicamente en los pacientes cuyos tumores no presentaban la bacteria, lo que abre la puerta a desarrollar estrategias terapéuticas más personalizadas.
La investigación forma parte del proyecto multicéntrico FUSOMAP, desarrollado durante tres años con la participación de nueve hospitales de siete comunidades autónomas. El trabajo ha contado con financiación de la Fundación Mutua Madrileña, el Instituto de Salud Carlos III y Cancer Research UK.