Satélites
Kreios Space trabaja en un satélite que puede orbitar a 200 km de la tierra, los convencionales lo hacen a unos 500 . Solo hay dos empresas más en todo el mundo que hagan algo similar.
Ahora mismo están en Pontevedra, pero en apenas unos meses esta joven empresa llevará su nombre al espacio, directamente. Kreios Space nació hace cinco años del esfuerzo y la visión de un grupo de universitarios que, casi con los apuntes en la mano todavía, empezaron a trabajar en un tipo de satélite revolucionario. Hoy en día han conseguido 8 millones de euros en una ronda de inversión liderada por el fondo de innovación de la OTAN, han multiplicado por cinco su plantilla y están en pleno proceso de mudanza: en unos días inauguran sus nuevas instalaciones en Nigrán, en la provincia de Pontevedra.
Francisco Boira es uno de sus fundadores. Nos atiende entre reuniones y viajes y, pese al momento intenso en el que se encuentran, le robamos unos minutos y nos explica qué es exactamente lo que están desarrollando y por qué la OTAN, ni más ni menos, ha puesto sus ojos en ellos. "La mayoría de los satélites orbitan a 500 kilómetros de la Tierra. Nosotros los ponemos a 200 kilómetros", empieza describiendo. "Esto tiene dos beneficios fundamentales. Por una parte, las imágenes que se obtienen, lógicamente, tienen mucha más calidad al estar más cerca. Y, por otra, mejora la calidad de la señal, lo que reduce mucho las interferencias".
La pregunta entonces sería por qué no se mueven todos los satélites en estas órbitas más bajas. Pues porque no es tan sencillo. "El principal problema por el que los demás no orbitan tan bajito es que, a estas distancias, existe mucha resistencia aerodinámica. Para contrarrestar esta fuerza hacen falta cantidades ingentes de combustible, lo cual hace la misión completamente inviable con combustibles convencionales", continúa Boira.
Aquí está el elemento diferenciador del proyecto de Kreios Space. "Nuestro satélite utiliza un motor eléctrico que solo necesita aire y energía solar; simplemente 'respiramos' las propias partículas de aire que hay y con ellas se genera plasma". A partir de ese plasma se consigue mantener el satélite, con el añadido, y no es cosa menor, de que no se utilizan combustibles fósiles ni se genera basura espacial. Un satélite convencional a esa altitud aguantaría días, en el mejor de los casos, mientras que el que está desarrollando Kreios Space puede permanecer años.
En las instalaciones que están ultimando en Porto do Molle, en Nigrán, se realiza el proceso íntegro. Vamos, que sale de Galicia directo al espacio, pregunto. "Casi. De Galicia a Florida, a Cabo Cañaveral, para el lanzamiento", sonríe este ingeniero aeroespacial. "Tenemos en nuestras instalaciones todo lo necesario para hacer el proceso completo", relata. Cuentan con la llamada sala blanca, que es un espacio cerrado especialmente diseñado para mantener niveles extremadamente bajos de contaminantes como polvo, microbios o partículas de cualquier tipo en el aire, de manera que el nivel de error es bajísimo porque no hay perturbaciones.
Una vez el prototipo esté "listo", cuentan con una cámara de vacío para realizar las pruebas. "Las cámaras de vacío lo que hacen es simular el espacio, pero en la Tierra, para poder hacer las pruebas", nos dice. Simulan las condiciones de baja presión, vacío y, a menudo, temperaturas extremas del espacio exterior para asegurarse de que todo funciona correctamente antes del lanzamiento.
Kreios Space tiene origen catalán, donde estudiaron sus seis fundadores, pero ha encontrado en Galicia su sitio. "Aquí apostaron por nosotros al principio, cuando era más arriesgado, y aquí estamos muy cómodos", nos dicen. Cómodos para seguir avanzando en todo tipo de proyectos, porque no olvidemos que hablamos de emprendedores que no han alcanzado todavía los 30 años y que han despertado el interés de la OTAN, por lo que el camino va a ser largo. Por suerte para todos.
Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.