MISIÓN ESPACIAL | NASA

Curiosity pone rumbo al monte Sharp, su objetivo principal tras un año en Marte

El robot de la NASA cumple mañana 365 días en Marte y se dirige hacia el monte Sharp para examinar sus rocas en busca de indicios de vida.

Este martes se cumple un año desde que el robot de la NASA Curiosity llegó al planeta rojo, pero aún le quedan otros 12 meses más para completar un año marciano, que es la duración establecida para la misión, exactamente 699 días de Marte (unos 23 meses en nuestro planeta). Ahora, casi en el ecuador de su viaje, Curiosity se dirige a los pies del monte Sharp, que se encuentra en el centro del cráter Gale.

"Era el objetivo inicial de la misión: analizar los sedimentos de esta zona donde están las rocas más antiguas del cráter, para ayudar a reconstruir la historia de Marte y así saber más sobre la habitabilidad de su entorno en el pasado", explica Javier Gómez Elvira, director del Centro de Astrobiología de Madrid, que colabora en la misión con la NASA.

Larga vida a Curiosity

Aunque la duración oficial de la misión es de casi dos años terrestres, esperan que la vida útil del robot se alargue más. De hecho, tiene combustible para funcionar más de una década en Marte. 

"Originalmente, el objetivo de Curiosity es estar un año, pero teniendo en cuenta cómo está funcionando y cómo es su sistema de alimentación energética, mucho más robusto que el de los otros rovers, pensamos que podrá estar activo mucho más tiempo", explica Gómez Elvira.

Esto es habitual en las misiones espaciales. El robot espacial Opportunity, menos potente que Curiosity, lleva diez años activo en Marte y ya ha recorrido 35 kilómetros, cuando su objetivo era funcionar durante 90 días marcianos. Frente a los paneles solares que alimentaban energéticamente a los anteriores exploradores, que a menudo se cubren de polvo y dejan de funcionar, Curiosity genera energía a partir de material radiactivo. "Es un sistema con una vida muy larga", añade el ingeniero español.

Desde que aterrizó en el planeta vecino, ejecutando una compleja maniobra, el Curiosity ha visto pasar 355 soles (un día marciano dura 24 horas y casi 40 minutos) durante los cuales ha recorrido un kilómetro y medio atravesando el cráter Gale, en el que aterrizó estratégicamente por sus características geológicas. Este gran agujero en la superficie de Marte tiene una antigüedad de unos 3.800 millones de años.

Los análisis en el suelo y rocas de esta zona han desvelado que las condiciones del planeta eran entonces muy distintas a las de hoy, lo que ya supone un éxito para la misión. Antes el ambiente era húmedo y no había excesivos niveles de oxidación, acidificación ni de salinización. "Había agua y la atmósfera era muy distinta, las condiciones del planeta eran aptas para la vida", explica Gómez Elvira.

Próxima parada: monte Sharp

Fue entonces cuando comenzó en el centro de este cráter la formación del monte Sharp, una elevación de 5.000 metros a cuyos pies están las rocas más antiguas del cráter: sedimentos arcillosos que se han ido acumulando en capas durante millones de años y que conservan en su interior un registro geológico de la evolución del entorno marciano. Cuando se formaron estas arcillas, el agua corría por el cráter en algún tipo de sistema de ríos o lagos intermitentemente húmedos, según ha observado el Curiosity, lo que podría haber proporcionado condiciones favorables para la vida de microbios.

La habitabilidad pasada del planeta y el hallazgo de antiguos lechos de agua son dos de los cinco grandes descubrimientos científicos del primer año del Curiosity, según la NASA. Además, en este tiempo el robot ha medido la peligrosa radiación que recibiría un astronauta en Marte, ha observado una inesperada diversidad de rocas y ha sido incapaz de detectar metano, un compuesto que emiten los seres vivos.

Ahora, tras haber explorado la región de Glenelg, donde ha trabajado la primera mitad de 2013, el robot comienza su ruta hacia el destino principal de su misión, el monte Sharp, para tomar muestras y analizar estas rocas que ayudarán a entender con mayor exactitud cómo evolucionó el clima en el planeta y que podrían preservar signos de vida, si es que alguna vez la hubo en Marte.

El camino hasta los pies de este monte llevará meses. Todavía tiene que recorrer unos ocho kilómetros en dirección suroeste, pero durante este trayecto el robot seguirá con su intensa tarea de exploración. Curiosity tiene seis cámaras que le ayudan en la navegación y otras cuatro para la investigación científica. Entre estas últimas figura también un láser que le sirve para analizar materiales a los que no alcanza con sus brazos robóticos. Desde que llegó a Marte, ha disparado este láser 75.000 veces, ha hecho perforaciones en rocas, ha recogido muestras de polvo y envía diariamente fotos en color y blanco y negro que permiten ver a través de sus ojos mientras avanza por el desértico planeta.

El robot tiene la capacidad de desplazarse a 151 metros por hora, aunque rara vez alcanza esta velocidad porque suele desplazarse en modo manual, dirigido por los ingenieros desde la Tierra. Sin embargo, el pasado 21 de julio, el Curiosity recorrió la mayor distancia en un día desde que comenzó la misión: 100,3 metros. Fue posible porque el trayecto partía de un punto con una visión inusualmente buena, lo que permitió a los ingenieros calcular un camino seguro y hacer funcionar a Curiosity en modo automático, sin tener que ir deteniéndose o avanzando a menor velocidad por precaución.

Los ingenieros de la NASA planean emplear más a menudo el modo de autonavegación en los próximos meses, una vez verificado su correcto funcionamiento, lo que permitirá hacer viajes así de largos con mayor frecuencia, aunque nunca superando los 200 metros por sol.

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