Ciencia

Los astrónomos dicen que han resuelto uno de los mayores misterios de Saturno

Una colisión cósmica podría ser el origen de los anillos de Saturno según un nuevo estudio. Los investigadores exploran si el origen puede deberse a la colisión y desintegración de una antigua luna.

SaturnoUnsplash

Los anillos de Saturno son una de las estructuras más reconocibles del Sistema Solar y también una de sus mayores incógnitas. Según varios estudios astronómicos, la formación de estos anillos pudo deberse a razones diferentes a las que se creía.

Estas investigaciones recientes, llevadas a cabo por el Instituto SETI en Mountain View (California), apuntan que una antigua luna del planeta pudo haber chocado, desintegrándose y dando lugar a los fragmentos helados que hoy forman los anillos.

Este descubrimiento vuelve a abrir la discusión acerca de la longevidad del planeta, su desarrollo y el rol que lunas como Titán pudieron desempeñar en este proceso cósmico.

¿Qué son los anillos de Saturno y por qué intrigan a la ciencia?

Saturno es el sexto planeta contando desde el Sol y está compuesto principalmente por una atmósfera densa de hidrógeno y helio. Es famoso por los siete anillos que lo rodean y que pueden verse con un telescopio convencional. Eso sí, aunque en estas observaciones parecen sólidos a simple vista, están organizados en estructuras complejas separadas por distintas divisiones. Además, Saturno cuenta con más de 140 lunas, siendo Titán la más grande de todas.

Esos anillos y divisiones, así como su formación, han tenido en jaque a toda la comunidad astronómica. Tras varias sondas planetarias enviadas sabemos que el sistema de anillos tiene 100 millones de años de edad, pero si el sistema solar tiene 4.500 millones de años, ¿cómo son tan jóvenes los anillos de Saturno y por qué se originaron?

El papel de Titán y otras lunas en la historia del sistema saturniano

Los astrónomos creían que las perturbaciones gravitacionales infligidas por la órbita vecina de Neptuno causaban la inclinación de Saturno con el tiempo. Sin embargo la sonda Cassini demostró que estos dos planetas no estaban totalmente sincronizados, por lo tanto a estas perturbaciones gravitacionales les falta un factor que se estaba pasando por alto.

En ese momento surgió la hipótesis de que una luna perdida que habría orbitado Saturno durante miles de millones de años, sufrió un cambio en su trayectoria acercándose demasiado al planeta, provocando su desintegración, generando los anillos y alterando la inclinación saturniana.

Las nuevas investigaciones parten de esa idea y plantean que el origen no fue solo la destrucción de una luna, sino una colisión entre los predecesores de Titán y Hiperión, las lunas más grandes y famosas de Saturno. Según esta teoría, una gran luna chocó con Titán, perdió gran parte de su masa y provocó cambios en la órbita de este satélite y en el giro de Saturno. La desaparición de esa luna explicaría por qué Saturno y Neptuno ya no están en resonancia y por qué Hiperión, posiblemente un fragmento resultante, tiene su peculiar forma y órbita.

¿Qué implica este hallazgo para entender la evolución de Saturno?

Si bien se plantea con bastante credibilidad el choque entre Titán y Hiperión, otro estudio también sugiere que los anillos podrían haberse formado más tarde, justo cuando la órbita en expansión de Titán desestabilizó a otras lunas internas, provocando colisiones cuyos restos sobrevivieron como los anillos actuales. Nuevas evidencias, como la aparente juventud de la superficie de Titán, apoyan este escenario.

En definitiva, los astrónomos llevan décadas investigando cómo evolucionaron las lunas de Saturno y cuándo se formaron sus anillos.

Gracias a estos nuevos análisis todo parece apuntar que la dinámica del sistema saturniano fue perturbada por “algo”, reforzando la idea de un evento violento en su pasado.

Ahora el papel de los astrónomos es reconstruir este pasado para entender por qué ha cambiado el sistema de anillos de forma drástica en los últimos 400 millones de años.

La red de resonancias entre las lunas y el papel de Titán en esa evolución del sistema de anillos seguirá siendo analizada en los próximos años.

De hecho, la NASA tiene prevista para 2034 la misión Dragonfly con la que pretende llegar a Titán y despejar las dudas sobre su pasado.

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