Cantabria

El alga parda japonesa vuelve a invadir las playas del Cantábrico

La Rugulopteryx okamurae comienza a acumularse en los arenales cántabros y vizcaínos. Residentes y comerciantes protestan por el "hedor" que desprende y piden que se retire cuanto antes.

Noja entre dos cañas de pescar Andrés Tomé

"Se está pudriendo y huele fatal". Los vecinos de la playa cántabra de Trengandín, en Noja, señalan la alfombra de alga parda japonesa que poco a poco va cubriendo el arenal. La Rugulopteryx okamurae ha vuelto a las playas del Cantábrico y anticipa otro verano complicado para veraneantes y servicios de limpieza.

La reproducción de esta alga invasora se acelera con las cálidas temperaturas del agua. Después, es arrastrada por vientos y mareas hasta la orilla, donde se pudre y genera un fuerte hedor.

El pasado verano, la invasión de esta alga en las playas de Cantabria obligó a retirar 10.000 toneladas solo en los arenales de Noja y Berria. Residentes y comerciantes coinciden en la importancia de actuar a tiempo para que las imágenes del año pasado no se repitan: "Esperemos que este año Costas y el Gobierno de Cantabria no esperen a que las algas tengan medio metro de altura para empezar a recogerlas". En Noja, el alga invadió un espacio de dos kilómetros de largo y unos veinte metros de ancho.

Además del fuerte olor, las algas atraen insectos y retirarlas no es tarea sencilla. La alcaldesa de Noja, Mireia Maza, explica que no se pueden quitar con la cribadora que utilizan con otros organismos porque, en este caso, el alga libera esporas y, al regresar al mar, se multiplica con mayor rapidez.

Su presencia en el País Vasco es más reciente. Los investigadores la han detectado en playas como las de Sopela y Muskiz.

Daños ecológicos

Incomodidad, insectos, mal olor y daños ecológicos. Según diversos estudios científicos, esta alga provoca cambios drásticos en los ecosistemas al desplazar especies nativas. Una vez que la población de Rugulopteryx okamurae alcanza su pleno desarrollo, la presencia del resto de especies se vuelve testimonial.

Por ello, los expertos advierten de que esta alga invasora podría tener un gran impacto ecológico. "Más allá de las implicaciones ecológicas, la eventual propagación de este agresivo invasor podría tener importantes consecuencias socioeconómicas", alertan.

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