VETTEL, SEGUNDO, SIGUE LÍDER DEL MUNDIAL

Lewis Hamilton logra la victoria en el GP de España con Sainz séptimo y Alonso duodécimo

Y después del gran tropiezo en Rusia, Lewis Hamilton vuelve a lo más alto del podio. El británico de Mercedes ha logrado el triunfo en el GP de España por delante de Sebastian Vettel en una carrera en la que la estrategia fue fundamental. Carlos Sainz acaba séptimo tras la sanción a Wehrlein, y Fernando Alonso fue 12º. A la quinta, el asturiano termina una prueba con el MCL32.

Está vez sí acertaron en Mercedes. Está vez sí dieron con la estrategia perfecta. Esta vez sí pudieron usar el arma que les ha costado algún que otro punto a su favor. Lewis Hamilton ganó el GP de España por delante de Vettel y de Ricciardo para apretar un poco más el Mundial, y para mostrar que lo que le pasó en Sochi fue algo puntual e irrepetible. El tricampeón ha vuelto, y el 'Hammer time' también.

No lo tuvo ni mucho menos fácil Lewis para conseguir subirse a lo más alto del podio. Porque le costó ser primero, le costó lo suyo ser primero. En la salida perdió su privilegiado lugar de líder ante Sebastian Vettel, y tras él estuvo durante muchas vueltas. No fue por ritmo, al menos no solo por ritmo, por lo que se colgó el oro en Barcelona. Fue porque las mentes pensantes de Mercedes se pusieron a trabajar y dieron con la clave.

Dieron con la tecla. Primero, por poner a Hamilton neumáticos intermedios por los blandos de Vettel en su primera parada. Luego, por usar a Valtteri Bottas como tapón para Seb al tiempo que Lewis se acercaba a él. Y por último, para completar la jugada con el Virtual Safety Car provocado por Vandoorne para el último cambio de gomas. Blandas, por las medias del de Ferrari. Cuando se encontraron en pista solo hubo un color: el plateado.

Alonso, carrera marcada por un incidente con Massa

Y qué razón tenía Alonso. Qué razón cuando dijo que en Barcelona eso de adelantar no sería fácil. No pudo pasar ni a dos ni a tres en una accidentada salida, donde Raikkonen y Verstappen quedaron K.O. Y tampoco pudo mantener la séptima plaza de salida. Massa, batallador, le dejó sin espacio en la segunda curva y el asturiano se fue por fuera. Por la grava. A partir de ahí se acabó la prueba para él. Se acabó toda opción de entrar en puntos.

Porque con eso no se puede. Con el MCL32, con ese motor Honda tan poco potente, cada recta es un infierno. Cuando Fernando iba detrás, el DRS tan solo le permitía equiparar su velocidad al de delante. Cuando iba delante, era como superar a un cono. Así fue para Ericsson. Y para muchos otros. Así fue hasta que al final sí pudo divertirse tras hacer su tercera parada y adelantar a Massa y a Stroll, en un Gran Premio horrible para Williams. Esta vez sí, a la quinta, Alonso pudo cruzar la bandera a cuadros.

Sainz, siempre detrás de alguien

Carlos Sainz tampoco tuvo una carrera limpia. Siempre por detrás de otro coche. Siempre cerca, pero sin poder adelantar por sus también problemas de potencia de motor. Primero con el Haas de Magnussen. Y más tarde, cuando se lo quitó de encima, con el sorprendente Sauber de Wehrlein, que cedió ante el Toro Rosso su séptimo puesto por una sanción de cinco segundos. Como sorprendentes fueron los Force India de Pérez y de Ocon, cuarto y quinto tras los abandonos de Raikkonen, de Verstappen y de Valtteri Bottas, este último por un problema mecánico.

Tras las fantasías del sábado, la vida sigue igual para Honda y su escasa potencia. En tanda larga, en recta, en el uno contra uno, el MCL32 no da la talla que debe dar para estar al nivel de Fernando Alonso. Punto y aparte para él en la F1, pues ahora le toca la Indy mientras el resto compite en Mónaco. Otra pista complicada en la que la clasificación será crucial. Será ahí donde de nuevo Ferrari y Mercedes, donde Vettel y Hamilton, midan sus fuerzas en este cada vez más interesante mano a mano por el Mundial.

Más sobre este tema: