¿Imagina que el sillón que está en su salón le sonriera, o que el picaporte de la puerta le guiñara el ojo mientras el contador de la luz parece gritar horrorizado? Sin duda, ante esta estampa casi todos pensarían que han perdido el juicio.
Sin embargo, algunos de los objetos que nos acompañan en nuestro día a día muestran expresividad en su forma. Podría decirse que es un mero efecto óptico o que cada uno ve lo que refleja su propio estado de ánimo. Juzgue usted mismo.